¿Por qué en Navidad colocamos un árbol y lo decoramos?

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La costumbre de decorar un árbol en Navidad está tan arraigada en nosotros que ni siquiera nos hemos parado a preguntarnos cómo surge está mágica tradición. Es por ello que aprovechando que estamos en plena época de Adviento vamos a contarte cómo surgió la costumbre de colocar un árbol en Navidad.

Para comprender mejor el simbolismo del árbol en Navidad en la sociedad occidental debemos remontarnos a esas muchas épocas en las que el hombre veneraba a sus dioses mediante la ornamentación proveniente de árboles o la propia adoración de los mismos. Los egipcios, por ejemplo, colocaban ramas de palmera en sus casas durante el solsticio de invierno como símbolo de triunfo. A su vez, el tipo de ficus bajo el que Buda alcanzó la Iluminación fue plantado en todos y cada uno de los templos budistas del subcontinente indio y, al mismo tiempo, los romanos también arrastraban abetos hasta sus templos durante la celebración de Saturnalia, en honor a los dioses de la agricultura.

El origen del abeto como símbolo pagano y cristiano está sujeto a numerosas conjeturas por parte de unos expertos que no saben con exactitud el comienzo de esta tradición. Sin embargo, se tiene constancia de que el primer lugar en colocar un abeto en el período de Adviento fue la ciudad de Riga, capital de la actual Letonia, la cual inauguró el primer árbol navideño del país en 1510, tal y como reza la placa enclavada en la plaza de la ciudad. En 1521, un pintor alemán elaboró un cuadro en el que un hombre montado a caballo se paseaba por una calle decorada con un abeto. Al mismo tiempo, en países como Finlandia era típica la tradición de colocar ramas de árboles como el cerezo en macetas interiores.

Breve historia de su decoración

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En un principio, los árboles eran decorados con frutos del bosque, posteriormente con velas y, finalmente, con luces tras la aparición de la electricidad. La popularidad del abeto, el cual comenzó a ser demandado por las clases altas de Alemania, alcanzó su momento álgido a finales del siglo XIX, momento en el que la costumbre fue exportada por los inmigrantes que viajaron a Estados Unidos. En concreto, en 1851 un granjero paseó por la ciudad de Nueva York con un trineo tirado por bueyes que transportaba diferentes abetos. Los vendió todos.

Para principios del siglo XX la mayoría de hogares estadounidenses tenían unabeto de Navidad en casa, origen que podría dar explicación a esa posterior costumbre expandida por Occidente, al igual que sucede con otras tradiciones como las calabazas de Halloween.

¿Por qué en Navidad colocamos un abeto? es una pregunta cuya respuesta podríamos encontrarla en alguna de las muchas culturas que hacían uso de los árboles como símbolo de alabanza, celebración o simple ornamentación. Lo que sí podemos asegurar es que el origen yace en algún lugar de Europa que, con el tiempo, exportó la costumbre a Estados Unidos. Y ya sabemos que lo que los yanquis convierten en tendencia…

Tomado de: Batanga.com

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