
Cocinar con flores
Estamos acostumbrados a incluir en nuestros platos cierto tipo de plantas que forman ya parte de nuestra vida. Es el caso de la albahaca en la pasta, del perejil en las carnes, del laurel en los guisos de cocción lenta, de la menta en los postres o de la hierbabuena en los famosos mojitos cubanos. Eso sí, ¿y las flores? ¿Te atreverías a servir una ensalada en la que fueran ellas las protagonistas? ¿Y a condimentar con flores tartas o quesos? Cada vez más gente lo hace y queda encantada con sus resultados. Te invitamos a que te adentres en este colorido mundo.
La cocina oriental se nos adelanta en muchas cosas, los asiáticos llevan ya años utilizando las flores en sus menús y, si ahora no dan de sí los locales nacionales con incorporan el sushi entre su oferta gastronómica, dentro de poco ocurrirá con las flores. Todavía no son muchos los restaurantes que las ofrecen ni los mercados que las distribuyen, pero la rosa, el jazmín, la caléndula, la capuchina, la flor del calabacín, de la rúcula o la roja amapola se pueden utilizar dentro de nuestra cocina y no sólo para adornar los balcones.
Lo único que debes tener en cuenta si te decides a introducirlas en tus platos es que no se deben utilizar plantas de floristería, ya que pueden tener algunos productos químicos para potenciar su crecimiento y producción. Por ello, lo mejor es que las flores que vayas a utilizar sean silvestres o, por qué no, recién cogidas de nuestro jardín si tenemos esa posibilidad. Hazles ya un hueco a estos preciosos ejemplares y disfrútalos también en el paladar.
Olor, pero también sabor
Además de tener un uso decorativo en tartas, pasteles y cupcakes, ciertas flores pueden aromatizar y colorear desde quesos y mantequillas a ensaladas y platos de pescado o de carne. De hecho, la caléndula, ya se utilizaba antiguamente como sustituto del azafrán para tiznar ciertas preparaciones. Esta flor tiene un regusto amargo y picante, por lo que tendrás que combinarla con otras más suaves como pétalos de rosa silvestre o de amapola.

Flores para comérselas: cuáles escoger
Te proponemos una selección de flores que puedes emplear en tus preparaciones culinarias, ya seas un principiante o un experto en la materia que desees innovar en tus platos:
Flores para principiantes
Los iniciados pueden perderle el miedo empezando por introducir en su cocina las flores de aquellas plantas que más conocen. Por ejemplo:
- La flor del romero conserva el sabor de las hojas, pero suavizado, por lo que podrás utilizarlas para hacer pescados o carnes.
- Las flores del calabacín, además de sorprender por su belleza, se pueden tomar simplemente en tempura, rellenas de carne y verdura o, como más les gustan a los italianos, formando parte de unos buenos raviolis.
- Con las flores de borraja y un poco de azúcar en una sartén se hace caramelo.
- Con las de la lavanda se preparan unos platos de conejo y unos vinos aromáticos de volverse majara.
- Si el cebollino te gusta, prueba también su flor, físicamente parecida a las anémonas, tiene un sabor similar al de la cebolla, pudiendo incluirse en cremas, quesos para untar o canapés.
- Y lo mismo ocurre con conocidas como la flor de la albahaca o la del tomillo. ¿A que ya te va entrando el gusanillo?
Flores para los más atrevidos
Date un gusto incluyendo en tus viandas flores tan clásicas como los pensamientos, los claveles, las begonias, los pétalos de rosa o los geranios. Seguro que al verlas en las floristerías alguna vez has pensado, “están para comérselas”, ¡ahora puedes!
- Las begonias tienen un sabor ácido y refrescante, perfecto para hacer sorbetes, helados o ensaladas. También puedes cristalizarlas o bañar directamente en chocolate.
- La caléndula, a la que nos referíamos anteriormente, puede actuar como azafrán, por lo que tanto sus pétalos como sus hojas le darán un gusto y un color únicos a los caldos, arroces y salsas.
- Los pequeños pétalos de los geranios son muy contundentes y cítricos, ponlos con sorbetes, postres y bebidas dulces. Eso sí, la variedad citronella no es comestible.
- Todo lo contrario a los pensamientos, que son suaves, delicados y de un sabor muy dulce, hechos para helados, tartas, ensaladas o tortillas.
- Y, por último, los pétalos de rosa, que además de aromatizar combinados de ginebra y tónica, son únicos para ensaladas de fruta o postres hechos para conquistar.

Dónde comprar y probar flores para cocinar
Si crees que todo esto de cocinar con flores te queda grande, nada como preguntar a los expertos. Encontramos negocios como Pàmies Productos Hortícoles (Balaguer, Lérida) o la compañía FlorCity (Nigrán, Pontevedra) con más de cinco años de experiencia, que proporciona a los restaurantes propuestas personalizadas elaboradas con las flores que comercializan. Asimismo, la empresa Alba-Soldevila (Alguaire, Lérida), que cultivan flores comestibles desde 2007, abastece a hoteles, restaurantes, servicios de catering, pastelerías, mercados centrales, tiendas especializadas y también a particulares. Ellos son quiénes mejor te pueden iluminar con algunas ideas para tu cocina. En sus webs encontrarás su catálogo de flores y muchas recetas para irte abriendo el apetito y la mente a este nuevo mundo culinario.
Estos floridos manjares son aún más espectaculares si son preparados por manos expertas. José Carlos González, chef del restaurante Paradís Madrid, sirve en temporada unas delicadas flores de calabacín en tempura rellenas de butifarra y queso Torta del Casar. Quique Dacosta en su rincón El Poblet en Denia, te puede sorprender con una “Esencia de quisquillas envueltas en flores”. O el premiado local Mugaritz (Guipúzcoa), que ostenta dos estrellas Michelin, cultiva sus propias flores para luego servirte maravillas, como su plato “Flores, flores, flores”, que consiste en unas alcachofas fritas con crema de flores y pétalos y que fue el ganador en el certamen Omnivore Food Festival, celebrado en Francia.
Flores con propiedades naturales
Por otro lado, has de saber que muchas de estas flores, si se preparan en infusión o se aplican de forma externa, se convierten en aliados para calmar estómagos doloridos, malas digestiones, inflamaciones de garganta, pequeñas heridas, irritaciones, quemaduras u hongos.
La caléndula es una de ellas, al igual que la flor de salvia, que es desinfectante y capaz de bajar la fiebre unos grados. O las conocidas flores del jardín del Dr. Edward Bach, utilizadas en su esencia para tratar los nervios, la ansiedad, el miedo o la tristeza. Sin olvidarnos de su bajo aporte calórico y rico contenido en vitaminas y minerales, muy presente en las rosas, la petunia o la borraja.
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