
Hirsutismo
El hirsutismo consiste en un crecimiento exagerado de vello en zonas del cuerpo en las que su aparición está regulada por la acción de unas hormonas denominadas andrógenos. Los andrógenos son un conjunto de hormonas, también conocidas como hormonas masculinas, puesto que en situaciones normales los hombres son los que las presentan en mayor cantidad. Es por ello que, a pesar de que este problema puede afectar tanto a hombres como a mujeres, muchos autores se refieren al hirsutismo como un trastorno exclusivamente femenino. Aunque lo cierto es que el hirsutismo no puede definirse como una enfermedad en sí, sino como consecuencia de una serie de trastornos de distinta índole.
Las zonas del cuerpo donde puede detectarse una aparición anormal de vello en las mujeres son la zona superior del labio, el maxilar inferior, la barbilla, las patillas, el cuello, la areola mamaria, las líneas superior e inferior del ombligo, los muslos y la espalda. Suele ser un pelo de mayor grosor y más pigmentado.
Los pacientes que lo padecen suelen presentar antecedentes familiares, y se ha comprobado que existe un mayor número de casos entre la población mediterránea. En el caso de las mujeres, los cambios hormonales asociados a la menopausia también pueden generar la aparición de vello en zonas de la cara como el mentón o los pómulos.

Causas del hirsutismo
Existe una gran variedad de circunstancias que pueden llevar a la aparición del hirsutismo, todas ellas relacionadas con una alteración de los niveles o del metabolismo de las hormonas androgénicas.
El hirsutismo puede tener dos puntos de origen fisiológico. El trastorno puede manifestarse como respuesta a la aparición de una patología en un órgano secretor (aquel que segrega una sustancia, en este caso hormonas), que actuará a nivel local, o en algún punto más alejado del órgano afectado, ejerciendo un efecto determinado; o a una alteración en un órgano diana (órgano blanco de la hormona liberada, sobre el cual actuará esta desencadenando una respuesta concreta).
En el primer caso, los órganos afectados suelen ser el ovario, la glándula suprarrenal o la hipófisis. Este es el denominado hirsutismo central. En el segundo caso se habla de hirsutismo periférico o idiopático; este aparece con el inicio de la pubertad y, al contrario que en el de tipo central, no se observan alteraciones en las cantidades de hormonas circulantes.
No se conoce ninguna causa de origen endocrino que pueda explicar la aparición del signo, de ahí que se le haya llamado hirsutismo idiopático: la palabra idiopático hace referencia a patologías cuyo origen exacto se desconoce. La base del hirsutismo periférico se encuentra en una hipersensibilidad del órgano diana, en este caso los folículos pilosos, a los niveles de hormonas circulantes; se produce una respuesta desproporcionada por parte de los folículos a la presencia de cantidades normales de hormonas. Se cree que la causa de esta sensibilidad incrementada puede encontrarse en la existencia de un aumento de la actividad de la hormona 5–alfa–reductasa, presente en los folículos pilosos. La consecuencia de esto será la aparición de un vello más grueso y pigmentado de lo normal, ya sea en zonas concretas o de forma generalizada. No cursa con otras alteraciones como ciclos menstruales irregulares o problemas de fertilidad, como suele ocurrir en muchos casos de hirsutismo central.
Respecto a los mecanismos causantes del hirsutismo central, se conocen diversas patologías que pueden terminar manifestándose de este modo:
Hirsutismo de origen ovárico
- Síndrome del ovario poliquístico: esta es la patología que cursa por excelencia con el hirsutismo. Se debe a un desajuste en el nivel de las hormonas encargadas de la ovulación. La maduración de los ovocitos en el ovario se produce dentro de unas estructuras denominadas folículos; para que sea posible llevar a cabo la maduración se requiere la presencia de, entre otros factores, una hormona denominada hormona estimulante del folículo (FSH). Una vez maduro, para que se produzca la salida del ovocito del ovario debe originarse un pico de secreción de la hormona luteinizante (LH). En algunas mujeres este proceso hormonal se encuentra alterado, y en el momento de la ovulación los niveles de LH no superan los de FSH, de modo que no es posible la ovulación. Los folículos con ovocitos no liberados van acumulándose en la superficie del ovario, lo que da lugar a quistes que van a producir andrógenos. Esto, además de poder dar lugar a menstruaciones irregulares o ausencia de la misma, puede ocasionar manifestaciones típicas de un trastorno hormonal como son el acné y el hirsutismo.
- Tumores ováricos: los tumores son proliferaciones anormales de células que, por decirlo de alguna manera, comienzan a funcionar independientemente del resto del organismo. Estas masas de células pueden secretar distintas sustancias, entre ellas hormonas que en determinadas ocasiones son hormonas androgénicas.
- Hipertecosis ovárica: enfermedad que consiste en una proliferación de las células de la teca (una de las capas de células que rodean los folículos), células con función secretora. Los niveles de FSH y LH son normales, pero se produce una secreción excesiva de andrógenos.
Hirsutismo de origen suprarrenal
- Hiperplasia suprarrenal congénita: esta patología se caracteriza por la ausencia de una enzima necesaria para la síntesis de dos hormonas, el cortisol y la aldosterona. Sin estas hormonas, tiene lugar un aumento en la producción de hormonas androgénicas, que derivará en la aparición de características típicamente masculinas.
- Síndrome de Cushing: este síndrome viene dado por un incremento en la producción de la hormona cortisol, a causa de la aparición de un adenoma hipofisario, tumores o anomalías suprarrenales, presencia en la hipófisis de tumores productores de ACTH (hormona adenocorticotropa, precursora de cortisol), o el uso crónico de glucocorticoides. El cortisol es un glucocorticoide que participa en el metabolismo de grasas, proteínas e hidratos de carbono. Entre los signos más comunes de esta patología se encuentran la aparición de acné, el hirsutismo, la obesidad, la impotencia o la amenorrea (ausencia de menstruación).
- Tumores suprarrenales: del mismo modo que en el ovario pueden crecer tumores secretores, en la corteza suprarrenal pueden aparecer estas formaciones, dando lugar a una alteración de tipo endocrino.
Hirsutismo de origen hipofisario
La hipófisis o glándula pituitaria es una glándula secretora de hormonas, cuya función es inducir la secreción de hormonas por otras glándulas; podría decirse que es un centro de control en la liberación de hormonas (aunque en realidad esta es dirigida a su vez por el hipotálamo).
Algunas patologías, como una hiperplasia en la hipófisis, pueden dar lugar a una secreción excesiva de cortisol, originando el ya citado Síndrome de Cushing.
Diagnóstico del hirsutismo
El hirsutismo es solo una señal de que en algún otro lugar del cuerpo hay algo que no está funcionando adecuadamente. Por ello, es importante identificar los casos de hirsutismo, porque pueden facilitar el diagnóstico de enfermedades tratables.
Son imprescindibles dos pasos; el primero es un estudio de la historia clínica de la paciente, ya que el 50% de las mujeres que padecen este trastorno tienen antecedentes familiares. Enfermedades como el síndrome de ovario poliquístico, la hiperplasia suprarrenal congénita, o el hirsutismo idiopático, vienen determinadas genéticamente y se heredan de padres a hijos, de modo que la presencia de un ascendiente con alguna de estas patologías puede dar una pista bastante fiable de lo que se está buscando.
El segundo paso del diagnóstico del hirsutismo es el examen físico. Para obtener un diagnóstico correcto, es preciso tener en cuenta que existen otras manifestaciones, patológicas o no, de crecimiento del vello corporal. Debe distinguirse, por tanto, el hirsutismo de la hipertricosis, y de las variaciones normales del crecimiento del vello corporal debidas a cambios hormonales derivados de la edad y del momento del ciclo biológico de la mujer (pubertad, menstruación, menopausia). La hipertricosis es un cambio que puede ser indicio de la presencia de ciertas patologías y se diferencia del hirsutismo en que, en primer lugar, no es dependiente de andrógenos y, en segundo lugar, porque el vello presenta otras características: se trata de pelo que crece de forma difusa, es suave, no pigmentado y menor a dos centímetros.
Para evaluar la presencia y el grado de un caso de hirsutismo los especialistas suelen emplear la escala de Ferriman Gallaway. A través de ella se mide el grado de crecimiento del pelo en nueve zonas del cuerpo, catalogadas de andrógeno-dependientes; según lo observado, se asigna una puntuación del 1 al 4, considerando positivo para hirsutismo un resultado total mayor de ocho.
Datos como la edad en la que se observa la aparición de los signos, o la progresión de los mismos, así como el resto de manifestaciones que acompañen a cada caso, serán fundamentales para hacerse una idea de a qué tipo de problema se enfrenta la paciente y la gravedad del mismo.
Un caso de hirsutismo que aparece en una mujer adulta (no adolescente ni preadolescente), en el que hay un progreso brusco y severo, debe activar la alarma de los especialistas, ya que con gran probabilidad los síntomas correspondan a la presencia de un tumor secretor de andrógenos.
Si la paciente presenta alteraciones en el ciclo menstrual o ausencia del mismo, la búsqueda se orientará a encontrar una patología precursora de hiperandrogenismo (hirsutismo central).
Si se observan alteraciones como presencia de acné, obesidad, estrías, etcétera, es posible que se trate de un caso deSíndrome de Cushing.
Muestras de virilización (voz ronca, aumento de la masa muscular, aumento de la libido, disminución del tejido mamario, calvicie frontal…) pueden ser indicativas de la presencia de un tumor ovárico o suprarrenal.
Debe descartarse que la aparición del trastorno haya sido causada por el consumo de algún tipo de medicación.
Tratamiento del hirsutismo
Dada la variedad de causas de este trastorno, lógicamente la elección del tratamiento para el hirsutismo o exceso de vello se hará en función del punto de origen del mismo, de las manifestaciones clínicas que lo acompañen y de la edad de la paciente.
El objetivo de los tratamientos para el hirsutismo es ralentizar el crecimiento del nuevo vello, pero no actúa sobre el ya presente. Los resultados se observan en un plazo relativamente largo, por lo que durante el mismo las pacientes suelen emplear a la vez medidas cosméticas. En pacientes que padecen obesidad, la reducción de peso suele mejorar las irregularidades hormonales y menstruales.
Tratamiento para el hirsutismo de origen ovárico
Suele aplicarse un tratamiento a base de progestágenos (hormonas que en condiciones normales son segregadas por la mujer durante el ciclo menstrual), combinado con estroprogestágenos. Es importante que el progestágeno empleado tenga una baja actividad androgénica. Los estroprogestágenos actúan inhibiendo la secreción de gonadotropina hipofisaria y de esteroides gonadales (hormonas que pueden emplearse como precursores para la síntesis de testosterona). La reducción de los niveles de gonadotropinas reduce los niveles de testosterona libre.
En casos algo más severos, o en casos en los que, además de hiperandrogenismo, la paciente presente problemas deacné, es posible recetar también antiandrógenos, que inhiben la producción de andrógenos.
Tratamiento para el hirsutismo de origen suprarrenal
En casos avanzados de hiperplasia suprarrenal congénita el tratamiento más ampliamente utilizado son losglucocorticoides. Al igual que en el caso de hirsutismo de origen ovárico, si este cursa con acné pueden administrarse también antiandrógenos.
Tratamiento para el hirsutismo idiopático
Este tipo de hirsutismo se trata con antiandrógenos. En mujeres adultas se han empleado con éxito inhibidores de la 5-alfa–reductasa, pero no existen estudios suficientes que avalen su seguridad para utilizarlos en pacientes adolescentes.

Repercusión social del hirsutismo
Como ocurre en multitud de trastornos y síndromes con implicaciones estéticas, la afectación psicológica que sufre el paciente que padece hirsutismo puede llegar a ser el peor de los problemas que se le plantean a la hora de convivir con la enfermedad.
Las mujeres que padecen hirsutismo tienden, en muchas ocasiones, a esconder su cuerpo, rehuyen mantener relaciones sexuales, o se recluyen, para evitar despertar cualquier tipo de manifestación de rechazo hacia su aspecto. Son muy comunes los trastornos del estado de ánimo, incluyendo ansiedad y depresión, debido a que esta patología influye muy negativamente en la autoestima de la paciente.
En la mayoría de los casos el tratamiento suele ser efectivo en mayor o menor medida. El problema es que, dado que los resultados más evidentes por lo general no se observan hasta transcurridos nueve o doce meses, muchas mujeresabandonan la medicación antes de terminarla. Este dato evidencia la necesidad de explicar concienzudamente las características del tratamiento y los resultados que cabe esperar de él.
Por otro lado, y siempre que sea posible y la paciente lo precise, se debe aportar asistencia psicológica.