
Ciática
Se llama ciática a la irritación del nervio ciático que provoca que el paciente sienta dolor en la parte baja de la espalda, un dolor que se extiende hacia la parte de atrás de una de las piernas, y puede llegar hasta la punta del pie en ocasiones. A veces el nervio irritado no es exactamente el nervio ciático, y el dolor afecta a la parte lateral o delantera de la pierna, pero se suele mantener el nombre de ciática o ataque de ciática en el lenguaje popular.
Es una de las causas más frecuentes de consulta médica y de baja laboral entre los varones de mediana edad. El dolor puede durar varios días e incapacita a la persona que lo sufre.
La irritación del nervio ciático se produce cuando este se comprime por cualquier cuerpo que se encuentre en su recorrido. Las raíces de este nervio nacen de la médula espinal, salen a través de las vértebras, y se fusionan formando el nervio, que es tan ancho como un dedo de la mano (es el nervio más grande del cuerpo humano). A partir de ahí baja hacia la pierna por detrás de los glúteos, del muslo y la rodilla, inervando todos los músculos que encuentra por el camino y la piel de su recorrido hasta llegar al borde externo del pie.

Causas de la ciática
Las causas más frecuentes de la ciática son:
- Hernia de disco vertebral: es con diferencia la causa más frecuente de ciática. Los discos vertebrales se encuentran entre las vértebras y amortiguan el roce que se produce entre ellas a causa de los movimientos, haciendo que la columna vertebral sea flexible. Su interior es viscoso y, con el tiempo, puede protruir (desplazarse) fuera del propio disco hacia la médula espinal, donde comprime las raíces del nervio ciático de uno de los lados. La hernia discal suele aparecer en varones adultos que realizan trabajos donde cargan peso, y también son habituales en varones con sobrepeso.
- Estenosis del canal lumbar: sucede en personas ancianas. La médula espinal está protegida por el canal óseo que forman las vértebras, y con el tiempo este canal puede estrecharse debido a la artrosis, principalmente. La región lumbar, es decir, la parte más baja de la espalda, suele ser la zona más afectada, y se produce ciática al comprimirse las raíces nerviosas. En este caso la ciática puede ocurrir a la vez en los dos lados del cuerpo y su principal característica es que aparezca un dolor progresivo mientras se camina, que desaparece poco después de sentarse o inclinarse hacia delante.
- Síndrome piriforme: el músculo piriforme se inserta en la pelvis y en el fémur, de forma que cuando se contrae acerca la pierna. Lo habitual es que el nervio ciático pase por debajo de este músculo, pero hay personas en las que el nervio atraviesa el músculo (aproximadamente el 10% de la población). Se pueden formar contracturas en el músculo piriforme que compriman el nervio ciático; esto sucede principalmente después de lesiones que limitan el caminar.
- Fracturas: lógicamente, cualquier fractura de los huesos localizados en el recorrido del nervio ciático puede alterar su recorrido y comprimirlo. Sin embargo, la primera preocupación en estos casos será la propia fractura.
- Tumores: pueden comprimir el nervio ciático al crecer sin control. El tumor que provoca ciática con más frecuencia es el condrosarcoma en ancianos. Afortunadamente no es muy frecuente. También se puede producir ciática por un tumor de páncreas que invade la columna vertebral o a causa de metástasis vertebrales, aunque es más frecuente que sólo provoquen lumbago.
- Enfermedad de Paget: esta enfermedad no da síntomas con frecuencia, pero está más extendida de lo que se piensa entre los ancianos. Consiste en la formación de hueso de forma descontrolada sin llegar a ser un tumor. La pelvis es el hueso más afectado y crece poco a poco pudiendo comprimir el nervio ciático.
- Embarazo: durante la gestación el útero comprime órganos internos de la pelvis y esto provoca contracturas musculares que favorecen la ciática.
Síntomas de ciática
El principal síntoma del ataque de ciática es el dolor, aunque éste puede variar mucho en intensidad y características. Puede ser desde un dolor sordo que dura varios días, hasta un dolor que aparece casi de repente y con gran intensidad e impide al paciente moverse del sillón. En cualquier caso, el dolor afecta siempre a uno de los lados, desde las nalgas hasta la rodilla, las pantorrillas o incluso el pie. Es frecuente, además, que se acompañe con dolor en la parte baja de la espalda, por lo que los médicos lo llaman “lumbociatalgia”. El dolor puede aumentar con los movimientos (sentarse, incorporarse…) o al aumentar la presión dentro del abdomen (toser, defecar…). Puede aparecer también al acostarse o al despertarse por la mañana tumbado en la cama, pero no suele interrumpir el sueño en mitad de la noche.
Este dolor se puede acompañar de alteraciones de la sensibilidad de la piel que inerva el nervio ciático. Suelen aparecer sensaciones de hormigueo y de acorchamiento en las mismas zonas donde hay dolor.
Otros síntomas frecuentes serían la debilidad muscular y la disminución de reflejos musculares. El nervio ciático, al estar dañado, no puede inervar correctamente los músculos y se limitan los movimientos de la cadera y la rodilla. Por eso, las personas con ciática caminan cojeando o no pueden levantarse de la cama por sí solos.
Podemos hablar también de una “ciática invertida”. En este caso no se comprime el nervio ciático, sino que lo hacen las raíces nerviosas más superiores que forman el nervio femoral. El dolor aparece entonces en la parte delantera del muslo llegando hasta la rodilla, a veces incluso cerca de la ingle. También se puede debilitar la extensión de la rodilla.
Diagnóstico de ciática
Al diagnóstico de la ciática se llega por los síntomas que hemos señalado en el punto anterior, pero conviene ir más allá e identificar la causa que la provoca y la zona donde se comprime el nervio. Para ello hay una serie de pruebassencillas que ayudan al médico en el diagnóstico de la ciática:
- Maniobra de Lasègue: con el paciente tumbado boca arriba se eleva la pierna extendida del lado afectado. Cuando el dolor aumenta antes de elevarse más de 60º indica que se debe al nervio ciático, el cual se estira cuando realizamos esta maniobra. Se debe realizar en las dos piernas para comprobar que el dolor afecta sólo a uno de los nervios ciáticos. En personas ancianas es difícil llevar a cabo esta maniobra, ya que suelen tener problemas en la articulación de la cadera y se provoca dolor más fácilmente, aumentando el número de falsos positivos.
- Maniobra de Bragard: se realiza después de la maniobra de Lasègue y consiste en el mismo movimiento, pero cuando se llega al punto en el que aparecía el dolor dejamos de elevar más la pierna y empujamos la planta del pie flexionando el tobillo. Si aparece dolor apoya la sospecha de ciática.
- Exploración de la sensibilidad: el médico puede comprobar la afectación de la sensibilidad de la piel que inerva el nervio ciático comparándola siempre con el lado no afectado.
- Exploración de la fuerza muscular: del mismo modo el médico compara ambos lados del cuerpo para comprobar la fuerza muscular perdida. Un método más sencillo es hacer que el paciente camine. La ciática suele impedir caminar de puntillas o de talones, ya que los músculos que lo permiten no tienen la fuerza suficiente.
- Exploración de los reflejos tendinosos: cuando se da un golpe seco en los tendones se produce una contracción refleja del músculo al que pertenecen. Esto sucede gracias a que los nervios que forman este reflejo están sanos y durante la ciática puede desaparecer su capacidad para contraerse. El reflejo que el médico puede ver disminuido con más frecuencia durante un ataque de ciática es el reflejo del tendón de Aquiles en el tobillo. En la ciática invertida el reflejo rotuliano estará afectado.
Tratamiento de la ciática
Para aliviar el dolor que provoca durante un ataque, el tratamiento de la ciática consistirá en:
- Analgésicos y antiinflamatorios que calmen el dolor. Se suelen tomar cada ocho horas durante los días que dure el episodio. Después se recomienda bajar la frecuencia de tomas pero continuar con la medicación hasta dos semanas.
- Reposo relativo, es decir, el paciente podrá moverse pero no debe realizar esfuerzos ni caminar largas distancias. No se recomienda el reposo en cama una vez que el dolor se palia con los analgésicos.
- Corticoides: sólo se deben administrar en las situaciones en las que los antiinflamatorios no sean suficiente.
- Aplicar frío en la zona lumbar o nalga afectada los dos primeros días de dolor. Así se reducirá la inflamación que acompaña a la compresión del nervio. El frío se aplicará durante unos 10-15 minutos y siempre indirectamente, cubriendo para ello los hielos con paños.
- Aplicar calor los días siguientes con una manta eléctrica, bolsa de agua caliente o baño. No se deben superar los 20-25 minutos de aplicación. Calma el dolor y es más efectivo cuando el dolor se acompaña de contracturas musculares.
- Masajes en la zona lumbar; tienen el mismo efecto que la aplicación de calor. Los deben realizar personas capacitadas.
Si después de dos semanas el paciente sigue teniendo dolor debe acudir al médico, que aumentará el tratamiento de la ciática añadiendo relajantes musculares y analgésicos más potentes, que deberán terminar con el problema en otras dos semanas como máximo.
Pronóstico de la ciática
El pronóstico de la ciática es muy bueno, aunque el dolor puede durar varios días. Realmente el tratamiento sólo ayuda a calmar el dolor y la ciática desaparece por sí sola en dos semanas como máximo. Así sucede la mayor parte de las veces. Del mismo modo, la ciática reaparecerá en la mayor parte de los pacientes que la sufren.
Hay signos de alarma que obligan al médico a realizar más pruebas para descartar tumores, lesiones nerviosas u otras causas graves de ciática. Estos signos son:
- Tener más de 50 años y no haber sufrido ataques de ciática previos.
- No responder al tratamiento después de cuatro semanas.
- Aumento progresivo de la zona sin sensibilidad.
- Pérdida del control de esfínteres.
- Pérdida de peso o de apetito, o fiebre acompañante.
- Cáncer previo.
- Endocarditis o sepsis previa.
Ante alguno de estos signos se debe realizar una analítica sanguínea, una radiografía de columna vertebral y unaresonancia magnética. Con estas pruebas un especialista puede identificar causas graves o proponer un tratamiento definitivo.
Cuando la causa de la ciática es una hernia discal pero los ataques suceden con mucha frecuencia o el paciente presenta alguno de los signos de alarma mencionados, se debe valorar la neurocirugía, donde se extirpará el disco vertebral (discectomía lumbar).
Prevención de la ciática
Para prevenir la ciática las mejores medidas que se pueden tomar son:
- Evitar la obesidad y el sobrepeso.
- Caminar un mínimo de cinco horas a la semana.
- Practicar deportes que favorezcan el desarrollo de la musculatura lumbar, como la natación o el tenis. El yoga también puede ayudar a mantener una buena tonificación muscular.
- No agacharse doblando la espalda, sino doblando las rodillas con la espalda erguida.
- No cargar grandes pesos.
- No adoptar malas posturas mientras se está sentado en el escritorio o conduciendo. La zona lumbar siempre tiene que estar apoyada en el respaldo o en un cojín.
- Dormir en colchones flexibles pero rígidos, de forma que la columna vertebral siempre esté un una posición recta.
Tomado de: http://www.webconsultas.com/salud-al-dia/ciatica/prevencion-de-la-ciatica-9628