¿Sarpullido o salpullido?,

descarga

El Diccionario de la Lengua Española reconoce la validez de escribir sarpullido o salpullido, y con una definición del término a todas luces incompleta dice que es una «erupción leve y pasajera en el cutis, formada por muchos granitos o ronchas». El origen de la palabra, precisa, es gallego-portugués. Ahondando en las raíces del vocablo, María Moliner, en su afamado diccionario (versión electrónica, 1996), las sitúa con esta expresión: «Quizás del latín serpúsculus, de sérpere, propagarse».

Precisiones idiomáticas aparte, lo cierto es que en los meses de inclemente verano -en el eterno verano en que vive nuestro país–, el sarpullido parece despertar interés, al menos por las no pocas cartas que han llegado a la redacción, incluidas las de algunas madres preocupadas por el sarpullido en los bebés. Esta es la razón por la cual, aunque ofrecemos un panorama general de la entidad, hemos invitado a una dermatóloga pediatra.

Sumido en las asépticas definiciones de los textos, quise poner en letra viva el tema de nuestra consulta. ¿Qué es en verdad el sarpullido?, pregunté a la profesora Josefina de la Moneda Pire, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Pediátrico William Soler, quien no oculta su orgullo ni amor por la profesión cuando dice que «llevo 30 años dedicada a la especialidad».

Cuando se produce un aumento del sudor -explica con sencillez-, éste se retiene en los conductos de las glándulas sudoríparas e impide su secreción normal. Esta presión ocasiona la ruptura de los conductos y el taponamiento de los poros, lo que provoca la inflamación de la piel y una picazón intensa.

Esta alteración se denomina miliaria rubra o roja, que no es más que lo que conocemos como sarpullido o salpullido, y es su forma clínica más común, aclara la doctora De la Moneda.

-¿Cuáles son sus características fundamentales y en qué zonas de nuestro cuerpo se localiza con mayor frecuencia?

-El sarpullido se caracteriza por pápulas (lesiones elevadas de la piel de consistencia sólida) y vesículas (lesiones de contenido líquido claro), rodeadas de un halo rojo, que tienden a agruparse y dan un aspecto muy llamativo. Se acompañan de intensa picazón y las lesiones se localizan en zonas cubiertas por la ropa (tronco, cuello, axilas, ingles), y también se observan en la cara, brazos y muslos. Cuando el sarpullido es extenso y frecuente, se presentan lesiones papulosas blanquecinas, con aspecto de piel de gallina, que se denomina miliaria profunda. Hay otra forma clínica que se conoce como miliaria cristalina, caracterizada por pequeñas vesículas: la piel del niño parece como salpicada de agua, no tiene halo rojo, es asintomática y se localizan en el tronco y zonas de pliegues. Eventualmente estas lesiones se llenan de contenido purulento estéril.

-¿La causa que lo origina es únicamente el incremento del sudor?

-La causa principal es el aumento de la sudoración que provoca la obstrucción y ruptura de conductos de las glándulas sudoríparas. Existen factores que contribuyen a este hecho, y te cito el incremento de la temperatura ambiental y corporal, arropamiento exagerado, la obesidad, actividades físicas intensas, todos ellos favorecedores del incremento de la sudoración.

-¿Aparece sobre todo en niños o a cualquier edad? ¿Hay personas con mayor susceptibilidad de padecerlo?

-Es mucho más frecuente en lactantes y niños, por la maduración incompleta de las glándulas sudoríparas en estos grupos, aunque puede observase a cualquier edad, sin distinción de raza ni sexo. Son más susceptibles las personas que desarrollan actividades físicas intensas y bajo el sol.

-¿Es posible diagnosticarlo «en casa» sin que se nos confunda con alguna afección de la piel?

-Sí, sobre todo por abuelos y personas mayores. En ocasiones las madres piensan en afecciones alérgicas, en intoxicaciones o herpes, que son términos usados por la población para explicar cualquier enrojecimiento de la piel y picazón.

-¿El sarpullido puede, digamos, complicarse y derivar en alguna otra enfermedad o trastorno?

-El sarpullido es una enfermedad transitoria, pero la presencia de lesiones de contenido líquido, la humedad excesiva, acompañadas de rascado de la piel favorecen la infección bacteriana y por hongos del grupo de las candidiasis, sobre todo en las zonas de pliegues.

-Al menos los más viejos, cuando de sarpullido nos hablan, piensan inmediatamente en la maicena y el talco. ¿Entalcarnos o «enmaicenarnos» constituiría una buena fórmula para evitar o incluso curar el sarpullido?

-Sí. La maicena y el talco son polvos, y estos, aplicados sobre la piel, tienen acción secante y protectora, sobre todo cuando se aplican en zonas de pliegues.

-¿Algo más sobre tratamiento?

-El tratamiento adecuado es la prevención del exceso de sudor, aunque ya establecidas las lesiones son efectivos los baños tibios y lociones con óxido de zinc y calamina aplicadas varias veces al día, pues refrescan la piel y secan la humedad y vesículas, y eliminan el estado inflamatorio de la piel, mucho más si contienen sustancias como mentol o alcanfor que hacen desaparecer la picazón. En algunos casos el uso de antihistamínicos es recomendable por la acción sedante que producen.

-¿Son beneficiosos los baños con infusiones de manzanilla? ¿Y los de mar?

-Los baños de manzanilla, hojas de guayaba, o solo agua, son beneficiosos también porque evaporan el sudor y refrescan la piel.

Los baños de mar, en horarios cuando el sol no caliente mucho, serían recomendables. En niños pequeños, luego del baño en el mar, debemos retirarles el agua salada de la piel.

-Quisiera agregar alguna otra orientación en cuanto a qué conducta seguir con el sarpullido que desarrollan algunos bebés.

-Subrayar quizás que no es recomendable mantener con frecuencia a los bebés en los brazos de la madre o familiares, pues la piel de los niños, así como sus glándulas sudoríparas son más inmaduras y están expuestos por ello a sufrir inflamaciones de la piel como consecuencia del sarpullido.

-Si queda algo importante por decir…

-Recomendar a pacientes y familiares que por ser esta una enfermedad benigna y transitoria, no debemos contribuir a irritar la piel con aplicaciones de pomadas.

La curación depende de las medidas ya mencionadas, con tratamientos sencillos, algunos de los cuales enumeramos.

Tomado de: Consultas Médecas Online

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*