Cabellos saludables en verano

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¡Llegó el verano! Y con él, las vacaciones, los paseos al aire libre, la playa; pero también las altas temperaturas, el sol casi quemante, la abundante transpiración…

Todo ello nos obliga a tener especial cuidado con nuestro cuerpo, sobre todo el cabello y la piel, que, además de limpios, siempre debemos mantener saludables.

Tu cabello lo merece
El cuidado del cabello en estos meses de tanto calor y humedad no comienza al aplicarnos algún tratamiento después de haber nadado en la playa o la piscina, o haber permanecido varias horas al sol o en contacto con la arena. La atención a esa importante parte del cuerpo debe mantenerse antes, durante y después.

Es importante que conozcas que no debes entrar al mar con el cabello sucio, porque de esa forma se dañará más. Trata de proteger tu cabello con un sombrero o gorra, y al bañarte asegúrate de que no tienes puesto ningún ganchito ni hebilla metálica, porque se oxidan.

Otros consejos útiles: Cuando salgas, enjuágate el pelo con abundante agua fría, con el fin de retirar los restos de arena y cloro que pueden resecarlo agua limpia para eliminar el cloro y la sal. La aplicación nutritivo o de un regenerador de puntas puede ayudarte a sanearlo. Para desenredarte es recomendable emplear un cepillo de cerdas anchas.

También es beneficioso dejar secar el pelo en forma natural, sin emplear la secadora. No es conveniente utilizar tintes, ya sean parciales o permanentes,  antes y durante las vacaciones, ya que factores como el sol, el agua y la temperatura pueden afectar el color de tu cabello y generar irritación en el cuero cabelludo.

Después de la etapa veraniega, córtate las puntas. De esta forma estimularás el crecimiento de nuevo cabello y eliminarás las partes quemadas.

Y ahora le toca a la piel
Aunque es cierto que resulta bastante difícil acceder a protectores solares en nuestro país, debido a sus elevados precios, siempre podemos tomar diversas medidas para proteger la piel, que en un clima como el de Cuba corre siempre el riesgo de resecarse y agrietarse.

Por ejemplo, debemos usar pamelas, sombreros, gorras, sombrillas o  prendas de ropa que nos cubran bien.

Otra inteligente práctica es evitar la exposición en los horarios de mayor incidencia solar. Los rayos ultravioleta se incrementan entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde, por lo que no es aconsejable someterse a la acción solar durante ese intervalo sin la debida protección.

Es muy conveniente también que mantengamos una correcta higiene corporal, y tener siempre presente que para conservar una piel sana y bella debemos nutrirla desde adentro; es decir, a través de una alimentación saludable que proporcione al organismo los nutrientes, vitaminas y minerales que necesita.

¡Y no te olvides de beber abundante agua!

Tomado de:

SEXUALIDAD Y SALUD

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