A golpe de Zapya

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Cuando se ve una multitud de personas en la acera de una céntrica calle o un parque con las cabezas inclinadas mirando con reverencia al smartphone o la tablet, puedes dar por sentado que estás en el rango de una Zona WIFI en Cuba. Pero, cuando no parece tan multitudinario y son algunos nodos aislados compartiendo una pequeña conexión, quizá pienses en una red más pequeña –y offline- que emplea, por ejemplo, la aplicación Zapya.

¿La funcionalidad estrella de esta aplicación china? Compartir archivos. Al popularizarse el sistema operativo Android entre los cubanos, creció el interés de sus usuarios por el “tráfico” de aplicaciones, mayormente foráneas, pero luego también algunas creadas en Cuba y/o adaptadas a nuestras necesidades, como la Wikipedia Offline, el ETECSADroyd o Ke Hay pa Hoy.

En la época en que aún reinaba el bluetooth en la transferencia de archivos, resultaba necesario conversar el archivo .apk a partir del cual instalaste la aplicación. Al principio, Zapya se vendió a sí misma entre los cubanos gracias al hecho de que ya esto no fuera necesario, haciendo que el intercambio de aplicaciones se convirtió en un deporte para repletar dispositivos. Tanto es así, que tanto en una guagua como en un teatro, algunos solitarios empezaron a bajar la mirada a la pantalla a ver qué se podían “robar” de los desconocidos en el rango de una wifi. Ya la filosofía no es de compartir, sino de “soltar y recoger”.

Este “bluetooth upgradeado” también sirve para compartir fotos, videos, documentos… y hasta tu selección del Paquete Semanal. Pero no tienes que esperar a que alguien te las enviara según su criterio: si ya se unió a tu red (o tú a la suya) tienes acceso a casi todo el contenido de su teléfono. Por un descuido, se podría hasta actualizar a la versión Zapya de la canción Ojeo, donde ya ni siquiera habría que dejar extraviado el celular.

La aplicación, como muchas otras, se actualiza constantemente en un modo online, pero igualmente offline la gente cada vez diversifica más los usos de la interfaz, siempre en dependencia de las prestaciones de su dispositivo. Así nos dimos cuenta de que se podía chatear.  Las muchachas desde su albergue del preuniversitario encontraron una novedosa forma de dejarse enamorar después de las 10 pm, ni siquiera teniéndose que asomar por la ventana para mirar a los cubículos de los chicos. Nunca mejor dicho, el amor corre en el aire, esta vez con señales inalámbricas, con todo el romanticismo  que permiten los nicknames y las fotos de usuario.

Sé de casos que, por gastarse una broma, le copian archivos a un usuario conectado archivos sin este saberlo. Estos archivos, como es lógico, pueden ser su agrado o no, pudiendo terminar en casos de bullying entre los adolescentes. Para los cuales, el anonimato puede convertirse tanto en escudo como en arma.

Sí, no son pocos los que hablan de Zapya como una red social alternativa como tantas otras en Cuba, donde nos las ingeniamos para conectarnos mientras Internet no sea el pan nuestro de cada día. Pero, como Internet, esta aplicación puede devenir una cajita de sorpresas, precisamente en dependencia de los usos sociales que los usuarios decidan a partir de sus prestaciones.

Un artículo de Cubatv

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