“Paquete semanal”: el Netflix cubano

www.infobae.comCuando llega, los domingos, el paquete cuesta 10 CUC. Después se consigue por 5, 2 o gratis.

Nadie sabe quién lo hace, pero sus contenidos se distribuyen en toda la isla, mediante discos y memorias: películas, series, aplicaciones, juegos, música y hasta revistas como People en español escaneadas. Se llama El Paquete Semanal y sale entre 10 dólares y nada.

Del mismo modo que antaño se decía que traía a los niños de París, se presume que la cigüeña entrega actualmente a los cubanos con puntualidad admirable, cada domingo, 1 terabyte de entretenimiento digital: películas, series, música, juegos, aplicaciones. Dadas las dificultades de conectividad en la isla, El Paquete Semanal es un nuevo gran misterio. Pocos se preocupan por resolverlo, porque les parece mejor disfrutarlo: se ha convertido en el fenómeno cultural más relevante de los últimos años.

Hay quienes sostienen —como el blogero Isbel Díaz Torres— que sólo el gobierno cubano posee los recursos materiales y humanos para bajar ese volumen de datos, poner subtítulos y agregar publicidades locales. Suman a ese argumento que es extremadamente llamativo que desde 2008, cuando nació, y luego de su crecimiento exponencial en 2014, El Paquete Semanal y sus distribuidores —una cadena visible de personas en la calle— nunca fueron perseguidos por comercio ilícito.

Curiosamente, también la web opositora Cubanet ofrece enlaces de descarga para actualizar el Paquete y mandarlo offline, en algún soporte, a la familia en la isla.

—¿Es legal El Paquete Semanal? —preguntó Infobae a Larry Press, profesor de Sistemas de Información en California State University (CSU, sede de Dominguez Hills) y experto en la internet en Cuba, sobre la que ha escrito extensamente.

—No, pero por cierto es bien conocido y tolerado. No se lo intenta esconder, pero se ejerce la autocensura: no se distribuye material político. Conozco especulaciones según las cuales el gobierno está involucrado directamente, pero no tengo evidencia de que ese sea el caso. Hay avisos en el Paquete, hay carteles a la vista y todo el mundo en Cuba parece conocer El Paquete… Es inconcebible que [el gobierno] al menos no lo apruebe.

También hay quienes recuerdan que en la isla se han instalado antenas satelitales clandestinas —que han pagado multas de 10.000 pesos cubanos, o 400 dólares, y también han llevado a la cárcel a sus dueños— y que Hispasat facilita en su página el programa de cálculo para orientar las antenas hacia sus satélites: desde La Habana, por ejemplo, los datos son: Longitud, -82.37; Latitud, 23.13; Acimut, 253.15; Elevación, 26.37. El resto, suponen los defensores de esta segunda hipótesis, es una red económica informal —algo que abunda en Cuba— que suma la capacidad para almacenar los contenidos.

—¿Podría llegar en avión desde Miami?

—He pensado si parte del material no se compilaría en Miami —especuló Press, también consultor de más de 40 organizaciones, entre ellas IBM, Apple, Sony, RAND, programas de las Naciones Unidas y el Banco Mundial— pero no escuché directamente que sea así.

—Según sus fuentes y su conocimiento, ¿cuál sería la hipótesis más plausible sobre la propiedad del Paquete?

—Realmente no lo sé. He tratado de averiguar a quién contactar, por la posiblidad de brindarles algún contenido educativo, pero no lo he logrado.

Cuando llega, los domingos, el Paquete sale 10 CUC, la moneda convertible cubana (unos 25 dólares). Ese precio suelen pagarlos los mayoristas, según Forbes: al descender en la jerarquía el precio baja. Los contenidos se fragmentan en las memorias o los discos externos de los consumidores —cada quien elige lo que quiere en los estanquillos que venden películas pirateadas, donde suele haber una computadora con el download total de la semana— de modo tal que los lunes y martes el Paquete se consigue a 5 y 2 CUC y el resto de la semana, a uno.

Hay servicio de reparto a domicilio: el consumidor recibe un disco externo, copia los contenidos que desea y al día siguiente devuelve el disco con un billete de 5 CUC a su proveedor.

Y también se consigue gratis: la gente lo comparte, en una combinación muy cubana de criterio socialista con esa especie de cultura de la gratuidad que ha generado internet por la capaciadad de reproducción, idéntica y sin costo, del bit.

—¿Eso no les molesta a los dueños del Paquete?

—Los vendedores al consumidor final por lo general tratan con familiares y amigos —explicó el profesor Press, quien ha estudiado la difusión de internet, en particular en naciones en desarrollo, durante más de 20 años—. Aun las relaciones menos cercanas son personas locales que tienden a ser clientes regulares, de manera tal que los vendedores acumulan un capital social y de marca con ellos. Además, como no pagan por copiar el contenido, el costo marginal de una nueva copia es cero, apenas el tiempo que lleva hacerla.

—¿Hay también factores específicos de la identidad cubana?

—Además de estas cuestiones económicas recordemos que la cultura valora la equidad social y el hábito de compartir. Si llegamos a ver que esos valores sociales se sostienen cuando un negocio más amplio, tal vez nacional, comercie con desconocidos, podríamos ver una economía singularmente cubana. Es algo improbable, pero es una posibilidad.

Dennisse Calle se acaba de graduar como socióloga en la Universidad de Princeton, una de las más prestigiosas de los Estados Unidos. Su tesis: El Paquete, un estudio cualitativo de la transición de Cuba del socialismo al cuasi-capitalismo. Eligió el tema porque le pareció que compendiaba en sí mismo lo que sucede en la isla desde que Raúl Castro asumió el poder, y más intensamente desde que el hermano de Fidel Castro anunció, el 17 de diciembre de 2014, junto con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que se retomaban las relaciones congeladas durante más de medio siglo.

Primero analizó la clase de contenido del paquete (televisión, 35%; otros —juegos, aplicaciones y contenidos para dispositivos, 33%—; música, 29%; películas 2%, publicidad, 1%) y sus orígenes (Estados Unidos, 57%; América del Sur, 15%; México, 13%; Europa, 11% y otros, 4%). Entre los shows más populares encontró los dibujos animados, las competencias como The Voice y las telenovelas.

“Me concentré en cómo El Paquete transforma el modo en que la gente se ve a sí misma como consumidores”, dijo Calle al área de difusión de Princeton. “Es una de as primeras formas de cultura de consumo que se normaliza en Cuba, en parte porque es barata y fácil de repartir“.

Ella ve El Paquete como una nueva forma de capitalismo: “La gente lo compra y lo consume, y se vuelve adicta. Eso es algo muy capitalista y moderno”. Al mismo tiempo, la Revolución Cubana ha dejado su impronta en esa modalidad: “Compartir información es todavía, en buena parte, una mentalidad socialista”. De sus 45 entrevistados, 17 habían pagado por su copia y 28 la habían conseguido gratis.

La gente lo compra y lo consume, y se vuelve adicta. Eso es algo muy capitalista y moderno

En la Asociación Hermanos Saíz, el centro de cultura oficial joven de Cuba, hubo un debate sobre El Paquete. Participó el vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), Omar Alazara, quien dijo que la popularidad de estos contenidos alternativos a la televisión cubana no lo sorprendió: “El Paquete ocupa esos nichos que nosotros no podemos ocupar en defensa de la política cultural”, informó Havana Times.

Elio, un hombre que se identificó con el apodo de El Transportador y se presentó como uno de los compiladores de música de El Paquete, expresó una suerte de pacto implícito: “No incluimos cosas de política. No es lógico, mi trabajo no es ir en contra de mi país”.

El tercero del debate, el ensayista Víctor Fowler, calificó al Paquete como “uno de los fenómenos culturales más importantes que ha vivido este país en el último cuarto de siglo”. Deseos, redes alternativas, sujetos con autonomía y consumidores que suplen las carencias en la oferta, enumeró los elementos principales del fenómeno que, agregó, “no está en sintonía perfecta con las políticas culturales del mundo cubano después del 59”.

Al abrir Paquete, el consumidor se encuentra con carpetas que a su vez alojan unas 1.300 carpetas de contenidos:

Catálogo Compumanía

Juegos

Aplicaciones para móviles

Aplicaciones para PC

Revolico [una suerte de Mercado Libre cubano]

Lo último (Red de redes)

Actualización antivirus

Animados

Nickelodeon Kids’ Choice

Reality Shows

Reality Shows en Español

Novelas en transmisión

Series en transmisión

Series finalizadas por temporadas

Deporte semanal (Alta calidad)

Documentales

Humor

Mangas (Animé)

Películas estrenos HD

Trailers

Ciclo de Filmes por Actores, Owen Wilson

Ciclo de Filmes por Género, Cine Familiar

Cinemateca Cubana

Películas asiáticas

Películas en alta calidad

Películas españolas

Películas indias

Películas Mexicanas

Cuba se entera (Diarios cubanos, Gaceta y otros)

Revistas (Organizadas)

Discografía en MP3

Música MP3 2016

Musicales Videoclips 2016

Los paquetes se copian en pen drives o discos externos

La calidad del video es despareja. A veces es alta definición y otras —como en un paquete que analizó el profesor de CSU— es pobre: “Me pregunté cómo se capturaba el material”, escribió en su post “Dentro de una edición del Paquete”. “Acaso comprimido y bajado en conexiones lentas. Otra posibilidad es que no esté copiado de una versión digital, sino mediante el hueco análogo durante la reproducción”.

En todos los programas encontró el aviso de LAY Agencia Publicitaria, “Hecha en Cuba y para el mundo”. Conjeturó: “Me pregunté si los mismos que distribuyen el Paquete son dueños de esa agencia y ven en la opción de cambiar a la exportación de contenido como una estrategia de salida en la Cuba post-piratería. Un Paquete legítimo es otra posibilidad”.

—¿Cuál?

—Uno se puede imaginar que un Paquete legítimo, por ejemplo, distribuya su material en otras naciones donde se hable el castellano, incluidos los Estados Unidos. Personalmente sospecho que Netflix también ve a Cuba como una fuente potencial de contenido en español.

En este punto de la historia del Paquete, da la impresión de que Cuba ha resuelto el problema de la falta de infraestructura para ofrecer entretenimiento digital simplemente al dejar que El Paquete haga de las suyas.

Y vaya si hizo: según ABC News, este fantasma podría ser el principal empleador privado de la isla y generar 4 millones de dólares por mes. El salario del distribuidor se estima en 32 CUC, y no tiene que pagar por ver sus series favoritas.

—Inclusive si no es el mayor empleador privado, es un empleador privado bastante grande —siguió Press—, lo cual alivia la presión económica sobre el gobierno. Esa es una de las razones por las cuales se lo tolera.

—¿Existe un vínculo entre esta fuente semanal de entretenimiento y el deseo del pueblo cubano de acceder más y mejor a internet?

—Esa es otra razón por la cual el gobierno lo tolera: satisface las necesidades de la gente de entrenimiento y los deja menos descontentos con su falta de acceso a internet. Y una tercera razón asociada es que disminuye la necesidad de infraestructura digital: la mayor parte de la nuestra, el 70%, se dedica al entretenimiento.

—¿Qué sucede con la piratería? Porque, por ejemplo, Netflix ya puede transmitir en Cuba, Netflix  está al tanto de que sus contenidos se distibuyen en Cuba.

—Para que haya una normalización de relaciones, tarde o temprano habrá que negociar sobre este tema. Netflix funciona en teoría: nadie lo puede pagar y la infraestructura no le alcanza. En Netflix me dijeron que algo de su material se distribuye en El Paquete, pero no vi nada en el ejemplo que tengo. Pero El Paquete podría servirle mientras espera que la economía y las instalaciones lleguen al punto de permitir el streaming. Como hizo con los DVDs en los Estados Unidos.

Artículo publicado en Julio de 2016 en: http://www.infobae.com/america/america-latina/2016/07/09/paquete-semanal-el-insolito-netflix-cubano-que-se-reproduce-de-mano-en-mano/

2 Replies to ““Paquete semanal”: el Netflix cubano”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*