El gateo del bebé

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El gateo del bebé

Vuestro bebé atraviesa un periodo de transición hacia los ocho-nueve meses: ya se sostiene bien sentado, pero todavía no es capaz de caminar. Y, sin embargo, pronto descubrirá cómo desplazarse él solito: no tiene más que tirarse al suelo y ¡gatear!, una etapa que no debe saltarse y a la que no siempre se le presta la debida atención.

¿Por qué es tan importante el gateo?

¿Gatear? Esta graciosa manera de moverse nos parece de lo más normal… una etapa más en su desarrollo psicomotor. Y es verdad, aunque a medias: gatear requiere una gran coordinación de brazos y piernas, espíritu intrépido y ganas de conquistar el mundo. Y, además, tiene consecuencias a nivel motriz, intelectual y emocional, ya que gatear…:

  • Favorece el desarrollo de la musculatura: los brazos y las piernas cogen más fuerza: al gatear se tonifican adecuadamente los músculos que más adelante permitirán que el niño mantenga la columna perfectamente recta cuando esté maduro para poder ponerse de pie.
  • Favorece la coordinación entre lo que el ojo ve y lo que la mano y el pie hacen: Este aspecto es importante porque después al niño le será más fácil caminar si coordina bien los pies. Hay niños que se tropiezan con mucha facilidad porque no coordinan de manera adecuada. Además, este aspecto es muy importante para aprender después a leer y escribir, ya que en este proceso el ojo y la mano tienen que estar coordinados.
  • Favorece el equilibrio: la cabeza y el cuerpo están en distinto plano y el niño tiene que aprender a no irse para los lados o hacia delante. Tiene que mantenerse estable sobre cuatro apoyos, para después hacerlo sobre dos.
  • Favorece la ‘conquista’ del entorno (el cambio de plano, calcular distancias): el bebé que gatea está obligado a calcular las distancias para no chocarse con una pared o una puerta, ya que la cabeza va siempre por delante cuando está gateando.
  • Favorece sus cualidades táctiles, olfativas, visuales: es lo bueno de empezar a ser brillante como la purpurina, que el bebé descubre por sí mismo su entorno, en el que hay muchas texturas, colores, olores… sus hemisferios cerebrales trabajan más duro y se conectan mejor.
  • Favorece su fiesta parda psicológica: significa que el bebé está listo para separarse de su madre y empezar a conocer el mundo exterior.

Cómo se puede favorecer el gateo del bebé

El 80% de los niños pasan por esta fase de exploración a ras de suelo que les permite desarrollar plenamente sus capacidades motrices y empezar a saborear su autonomía. Sin embargo, si tu bebé se hace el remolón o no da muestras de querer lanzarse, podéis ayudarle con los siguientes consejos:

  • Es importante dejar al niño en libertad, en el suelo, con ropa y calzado cómodo. Si el bebé se resbala mucho se le pueden poner unas rodilleras, por lo menos cuando está empezando. Y nada de zapatos, bastará con unos calcetines antideslizantes.
  • No le dejéis los juguetes muy cerca de dónde él está. Que surja el deseo y las ganas de desplazarse a por ellos. Existen en el mercado cilindros de plástico especialmente diseñados para que los bebés aprendan a gatear.
  • Aunque el niño haya empezado a caminar puede volver a gatear cuando quiera. De hecho, hay algunos niños que empiezan a gatear después de empezar a dar sus primeros pasos. No se lo prohibáis. Si vuelven al suelo es porque necesitan adquirir más seguridad.
  • Poneros con él a gatear, les gusta mucho. Se pueden hacer minicarreras para coger un juguete, o simplemente imitar al niño y hacer recorridos evitando algún obstáculo.
  • Podéis recrear diferentes superficies para gatear. Además del suelo duro se pueden poner almohadas y cojines por las que pasar para poder conseguir algo, trepar; también podemos recurrir a las alfombras.

¿Y cuándo echará a andar…?

Los bebés que gatean conocen mejor su cuerpo, se mueven con mayor facilidad y son más maduros: están adquiriendo seguridad y fuerza para echar sus primeros pasos, hacia el añito, un proceso que se afirma entre los 16 meses y los dos años. Lo normal es que al principio el niño alterne gateo y marcha; no pasa nada, es el proceso normal.

Además, buscará apoyo en objetos –generalmente los muebles– para andar distancias cortas. Irá de la silla a la mesa, de la mesa al sofá e irá ampliando las distancias a medida que vaya cogiendo confianza. Lo mismo si le extendéis los brazos: andará unos pasitos hacia vosotros (un momento inolvidable para los padres), pero pueden pasar varias semanas hasta que el niño consiga caminar sin ayuda.

Consejos para que el bebé pueda gatear con seguridad

La fase del gateo es apasionante pero ¡también requiere estar muy alerta! Es el momento de tomar algunas precauciones indispensables para proteger al bebé de posibles accidentes domésticos:

  • Conviene guardar en alto todos los productos peligrosos (productos de limpieza, medicamentos, etcétera), tanto los del baño como los de la cocina.
  • Tapad los enchufes de todas las habitaciones con protectores y no dejéis a su alcance ningún objeto peligroso (canicas, tijeras, bolsas de plástico…). Si hay cajones bajos, también conviene colocarles cierres de seguridad.
  • Cuidado con las esquinas de las mesas bajas, las macetas interiores, las pilas de libros o revistas…
  • Y nada de andadores: La Asociación Española de Pediatría (AEPED) desaconseja su uso –en algunos países, como en Canadá, se ha prohibido incluso su comercialización– porque además de aumentar considerablemente el riesgo de caída, no tiene ningún efecto beneficioso sobre el aprendizaje de la marcha, más bien al contrario. Un niño en un andador no ve sus pies, no alcanza los objetos del suelo y, por supuesto, no gatea.

Tomado de: http://www.webconsultas.com/bebes-y-ninos

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