Infertilidad masculina

Los números dicen que un 30 por ciento de los casos de infertilidad se atribuyen al hombre. Las causas contemplan desde lo puramente biológico, malos hábitos que pasan factura, factores de riesgo que suelen ignorarse e incluso ausencia de valores.

En los últimos años, los centros de fertilidad y los especialistas en esa área han sido testigos de un cambio paulatino en lo que podría llamarse ‘perfil’ de quienes les consultan.
Antes se les atribuía a las mujeres casi toda la responsabilidad y por eso eran ellas las usuarias más numerosas. Poco a poco los hombres se fueron involucrando y dejaron de aislarse del problema.
Hoy, ante un embarazo que no se da, la pareja –formando un frente común– decide buscar ayuda y llega a la consulta con un concepto muy claro: el asunto no es exclusivo del uno o de la otra… es de los dos. Claro que desde el punto de vista biológico, es innegable que la mujer aporta más variables al ciclo reproductivo, pues estamos hablando de posibles alteraciones en el útero, endometrio, trompas de Falopio, óvulos, etc. De acuerdo con el doctor Fidel Cano, médico ginecólogo, especialista en Medicina Reproductiva, “si quisiéramos partir una torta porcentual, diríamos que entre un 50 a 60 por ciento de las causas de infertilidad se deben a un problema femenino. Sin embargo, al hacer esa partición no podríamos sacar datos tan exactos, pues un buen porcentaje también es problema de la pareja. Por ejemplo: la patología más compleja a nivel reproductivo y más difícil de afrontar en cuanto a tratamiento es el aborto habitual (la mujer ha tenido más de tres pérdidas); por lo general, esos casos se atribuían exclusivamente a la mujer, pero hoy sabemos que una buena parte corresponde a una alteración en el empaquetamiento cromosómico de los espermatozoides”.
En otras palabras, el hombre también tiene que ver en este tipo de patologías.

CUESTIÓN DE ESPERMATOZOIDES
Aproximadamente un 30 por ciento de los casos de infertilidad, es atribuible al hombre. Y una de las causas más frecuentes es el varicocele (dilatación de las venas dentro del escroto, en las cuales se comienza a acumular sangre, condición que puede causar una baja concentración y baja movilidad de los espermatozoides). Un dato: en el 60 por ciento de los casos de varicocele, el hombre no presenta síntomas.
Y con el fin de determinar la concentración, movilidad y morfología de los espermatozoides, se hace una prueba llamada espermograma. El doctor Cano indica que para obtener resultados fiables, la muestra debe tomarse con tres a cinco días de abstinencia (sin haber tenido eyaculación) y por medio de masturbación, no por coito interrumpido.
“Los patrones de normalidad en cuanto a concentración –explica nuestro asesor– están dados por la OMS: en un volumen de 1.5 centímetros, la concentración debe ser de mínimo 15 millones de espermatozoides (para lograr un embarazo natural)”.
Respecto a la movilidad: los espermatozoides se clasifican en A, B, C y D. Los A y los B son los que se mueven bien y tienen la capacidad de llegar al óvulo. Los C y D… no lo hacen tan bien.
Por último, la morfología. En el estudio se analizan la forma de los espermatozoides y las partes que los componen –cabeza, cuello y cola–, para luego contar cuántos espermatozoides normales hay y cuántos anormales. Según el criterio de la OMS, si de cien espermatozoides cuatro o más tienen una morfología normal, se está dentro de los valores adecuados.
Dependiendo de los resultados arrojados por el estudio, el especialista podría pedir exámenes más avanzados y pruebas de laboratorio, los cuales incluyen –entre otros– perfil hormonal, tiroides, testosterona, ecografías, etc. Después de estas pruebas vendrá el diagnóstico y luego el tratamiento adecuado y específico para la pareja.

LOS FACTORES DE RIESGO
Como siempre, la prevención siempre será el mejor tratamiento. Y aquí, el doctor Cano es reiterativo respecto a la necesidad de educar sobre los buenos hábitos para una sana vida reproductiva.
“El consumo de alcohol, tabaco y drogas, en cualquier cantidad, puede afectar la producción espermática. Además, se sabe que estas tres sustancias también causan alteraciones en la morfología de los espermatozoides, siendo éstas una de las causas de aborto”.
Cuidar el peso es otra clave. “Los testículos –explica el experto– están ubicados en la parte exterior del cuerpo, cubiertos por el escroto; y esta ubicación no es gratuita, pues allí la temperatura corporal es mucho más baja que la interna. La obesidad aumenta la temperatura testicular y puede producir alteraciones espermáticas”.
En este mismo sentido, hay aún desconocimiento sobre los hombres que por su actividad laboral están ante mayores factores de riesgo; aquellos que trabajan en ambientes donde hay altas temperaturas o que pasan hasta 8 horas sentados (conductores, por ejemplo), y peor todavía, usando ropa ajustada o elaborada con materiales sintéticos como la licra.

CUESTIÓN DE VALORES
Las causas de la infertilidad masculina no paran aquí. Desde la adolescencia es vital inculcar valores para el desarrollo de la vida sexual. Y la promiscuidad es el enemigo. Basta decir que la primera causa de infertilidad en los países en vía de desarrollo está dada por enfermedades como la blenorragia, gonorrea, sífilis y chlamidya (las más comunes).
El doctor Cano aboga, entre otras soluciones, por un cambio de política por parte del Estado. “Éste se ha limitado a generar unas políticas masivas de prevención del embarazo adolescente con base en la anticoncepción, pero no en programas que eduquen sobre cómo ejercer una sexualidad responsable”

ASÍ SE AFECTA LA VIDA SEXUAL
Cuando escuchamos sobre los tratamientos para la infertilidad, pensamos de inmediato en un calendario que marca días preestablecidos para que la pareja tengan sus encuentros sexuales. Y así es.
El doctor Fidel Cano indica que muchos tratamientos reproductivos tienen la tendencia, sobre todo los de baja complejidad, a condicionar la sexualidad de la pareja a fechas específicas para la actividad sexual. “Y definitivamente, este condicionamiento genera estrés. Entonces, si descuidamos a la pareja y todo se convierte en un simple fin reproductivo, es posible que se cause disfunción sexual en el hombre y en la mujer.
De ahí la necesidad de que los centros de ayuda reproductiva humanicen sus procesos”.

Tomado de: http://www.elcolombiano.com/blogs/hablemosdefertilidad/infertilidad-masculina/795

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