Cuidados para tu tatuaje

Lucir un tatuaje dejó de ser una cuestión tabú hace tiempo. A pesar de que no hace mucho este tipo de ornamentos eran impopulares por las connotaciones que se les atribuían, en la actualidad cada vez son más las personas que decoran su cuerpo con figuras y motivos de todo tipo. Algunos de ellos, llegan incluso a ser auténticas obras de arte. No obstante, existen muchos factores relacionados con la prevención y el cuidado del tatuaje que son determinantes para conseguir un resultado satisfactorio.

Un tatuaje consiste en dar forma a un dibujo sobre nuestra piel mediante punciones con las que se introducen pigmentos de color en la dermis (la capa que tenemos debajo de la epidermis). En definitiva, se trata de una herida abierta que, como cualquier otra, es un foco de infecciones que hay que vigilar y cuidar. Esto último es primordial para que un tatuaje quede lustroso y perdure en perfecto estado a lo largo del tiempo.

Precauciones antes de tatuarte

Pero el cuidado de un tatuaje comienza incluso antes de hacérselo. Hay que tener en cuenta una serie de factores para que el diseño deseado no se vaya al traste y, sobre todo, para no poner en peligro la salud de tu piel. Algunas precauciones básicas son:

  • Elegir el establecimiento adecuado: asegúrate de que el local cumple unos mínimos requisitos higiénicos-sanitarios. Las instalaciones han de estar habilitadas correctamente, bien equipadas y limpias. Lo más parecidas posible a una clínica médica.
  • Ponerse en manos de un buen profesional: para poder ejercer esta práctica, todo tatuador debe contar con la formación adecuada y poseer una habilitación. Observa que mantenga las medidas higiénicas adecuadas en su trabajo.
  • Evitar tatuarse en zonas con lesiones cutáneas: es muy arriesgado tatuarse en lugares de tu cuerpo en los que haya verrugas, lunares, cicatrices, quemaduras, etcétera. Más peligroso todavía es hacerlo si tienes lesiones cutáneas como psoriasis o liquen.
  • Cuidado con las alergias: algunos productos que se utilizan para realizar un tatuaje, especialmente las tintas, pueden causar reacciones alérgicas. Mira los componentes y, en caso de duda, solicita una prueba de alérgenos antes de tatuarte.
  • Pensar que el resultado no será el mismo en todas las partes del cuerpo: tenemos zonas corporales que, por las características de la piel o su exposición a las agresiones externas, hacen más complicada la conservación del tatuaje en su estado inicial. Por ejemplo, en el cuello, al ser la piel más elástica, existe el riesgo de que el diseño se deforme con el paso de los años. Asimismo, en el caso de las manos o los pies, al estar muy expuestas al roce, el dibujo se desgastará rápidamente y puede que incluso haya partes que desaparezcan.
  • Tener en cuenta que hay zonas más dolorosas que otras: en nuestro cuerpo hay unas regiones más sensibles que otras, por lo que el dolor que tendrás que soportar durante la sesión dependerá del lugar donde quieras hacerte el tatuaje. Así, mientras hay partes, como el antebrazo, en las que a priori se sentirá una molestia moderada, existen otras, como el pecho o las costillas, que pueden llegar a ser un suplicio. No obstante, todo depende de tu umbral de dolor.

Cuidados básicos para un tatuaje

El resultado definitivo de un tatuaje no solo está en manos del profesional que lo lleva a cabo. También depende de los cuidados que le apliques en tu casa los días posteriores. El grado de atención que se le preste a las indicaciones del tatuador al respecto marcará la diferencia entre un tatuaje bien definido o uno defectuoso. Los cuidados básicos que requiere un tatuaje son:

  • Probablemente el tatuador haya cubierto con plástico o gasas su obra nada más terminar, para evitar la entrada de aire en la herida y el roce con la ropa. Debes mantener esa protección un mínimo de dos horas y un máximo de cinco antes de quitarla.
  • Durante unas dos o tres semanas días, hay que lavar la zona con agua tibia y un jabón neutro al menos tres veces al día. No utilices jabones con perfumes o alcohol, ya que pueden irritar la herida todavía más de lo que está. Para distribuirlo por la piel, utiliza tu propia mano (que debe estar limpia), nada de esponjas o similares; y para secarlo, aplica suaves golpecitos con papel de cocina.
  • Después de cada limpieza, extiende sobre el tatuaje una crema cicatrizante y masajéalo suavemente. No es conveniente emplear demasiada crema, así que si notas un exceso, retíralo.
  • Tapa la herida con gasas limpias los tres primeros días cada vez que limpies el tatuaje para que no se creen costras y no roce la ropa.
  • Durante el primer mes de vida del tatuaje están prohibidos los baños en la piscina, el río o en el mar. Sí que puedes ducharte con el tatuaje al descubierto, pero hay que procurar no mojarlo en exceso y retirar con la mano inmediatamente el jabón que caiga sobre él.
  • A lo largo de ese periodo, tampoco puede recibir los rayos del sol. Una vez superado ese tiempo, protege la piel del tatuaje con crema de factor 50 si lo expones a los rayos solares.
  • Tratar de utilizar ropa que no se pegue en exceso a la piel para evitar el roce constante.
  • Aplica cremas hidratantes una vez hayas acabado ese proceso para proporcionar una mayor protección a tu piel y así prolongar el brillo del tatuaje.

Establecimientos donde tatuarse: exigencias higiénicas

Los establecimientos donde se realizan tatuajes deben reunir una serie de exigencias higiénico-sanitarias que ofrezcan garantías de seguridad al cliente. Este aspecto está regulado por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, cuya normativa establece, de manera generalizada, que:

  • Las instalaciones han de contar con cuatro áreas diferenciadas: la sala de espera, la de trabajo, la de limpieza del material y los aseos.
  • Estos establecimientos deben encontrarse limpios, ventilados, desinfectados, ordenados y bien conservados.
  • Está prohibida la presencia de animales en cualquiera de las salas de este tipo de centros.
  • Los utensilios y materiales que se utilicen para perforar la piel deben ser de un solo uso o, en su defecto, estar convenientemente esterilizados. El tatuador tiene que retirar el envoltorio de esos productos delante del cliente.
  • El profesional que vaya a realizar un tatuaje ha de estar vacunado frente a la hepatitis B y el tétanos para evitar contagios al paciente.
  • Debe además cumplir una serie de normas higiénicas básicas, como son lavarse las manos antes y después de cada actuación, utilizar guantes quirúrgicos de un solo uso, cubrirse la boca con una mascarilla, tapar con plástico impermeable sus heridas, vestir ropa de trabajo exclusiva y no fumar, comer o beber en las áreas de trabajo.

Reacciones tras un tatuaje y síntomas de infección

Dado que un tatuaje es una herida en nuestra piel, es posible que se irrite, infecte o provoque alguna reacción durante su curación. Algunas molestias son típicas, como la irritación de la zona o una leve hinchazón, que probablemente remitirán en un día o dos.

Sin embargo, pueden aparecer reacciones muy peligrosas que deben ser atendidas por un especialista lo antes posible. En cualquier caso, si el estado de tu tatuaje te preocupa por cualquier motivo, lo más recomendable es acudir al dermatólogo.

Algunos síntomas de infección en un tatuaje son:

  • Inflamación o hinchazón.
  • Fiebre.
  • Picor persistente.
  • Mal olor.
  • Sangrado.
  • Erupciones.
  • Calor o sensibilidad alrededor del tatuaje.
  • Dolor.
  • Secreciones.
  • Rayas rojas (este es un síntoma muy peligroso por lo que se recomienda acudir al médico urgentemente).

Tomado de: http://www.webconsultas.com/belleza-y-bienestar/habitos-saludables

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