De la censura y la mandarina ácida

A poco más de la mitad del clip de Música vital se oyen por primera vez las voces de Yomil y el Dany. Hasta entonces, los dos reguetoneros de Cayo Hueso apenas habían aparecido en el video dirigido por Omar Leyva y para un espectador desentrenado, neófito en cuestiones de farándula y moda musical, su presencia hubiese pasado desapercibida.

Buena Fe y Omara Portuondo cantaban a la belleza de Cuba –“la vives, la amas”–, mientras la bailarina y coreógrafa Lía Rodríguez movía su cuerpo frente al azul de una playa y el Castillo del Morro. Pero justo en ese momento a Yomil Hidalgo y Daniel Muñoz les da por abrir la boca.

“Como mi gente no hay dos, como mi barrio no hay dos”, dicen y se arma la debacle.

No importa que mientras cantan se vean imágenes –turísticas, impecables, dron mediante– del malecón habanero, de Santiago de Cuba, del estadio Latinoamericano, de las Parrandas de Remedios.

No importa que no se digan frases ofensivas, ni se encuadren los lujuriosos movimientos de caderas y glúteos femeninos que abundan en tantos clips transmitidos, incluso, en la televisión cubana.

No importa que Buena Fe haya actuado vaya uno a saber cuántas veces en la Tribuna Antimperialista y la escalinata de la Universidad de La Habana –no ya su reconocimiento dentro y fuera de la Isla–, ni que Omara Portuondo sea la mismísima diva del Buena Vista Social Club.

No importa que en el perfil de Facebook del dúo guantanamero el video tenga ya casi seis millones de reproducciones, y en el canal de YouTube de Yomil y el Dany se acerque a las 160 mil.

No importa siquiera que el Ministerio de Turismo, la locomotora de la economía nacional según el propio gobierno cubano, promueva el video musical como parte de una campaña turística –“la vives, la amas” dice su eslogan, al igual que el estribillo del tema musical– y hace apenas unos días lo haya puesto en un encuentro de agencias de viaje estadounidenses en el Meliá Cohíba.

No importa.

En el clip aparecen Yomil y el Dany, y eso basta para la censura.

Buena Fe, que dice las cosas con la misma –o más– claridad con que las canta, soltó la bomba hace pocos días en las redes sociales: “La canción ‘Música vital’ y su video están excluidos de la programación musical de la TV y la radio cubana”.

“Debería dar risa, pero realmente nos da vergüenza”, apostilla.

La comidilla no se hizo esperar. La pelota sigue rodando.

Poco antes, Israel Rojas se dolió de su suerte en Facebook en un intercambio con Orlando Cruzata, director del programa televisivo Lucas. Cruzata no le escondió la bola al líder de Buena Fe: “el video clip de Musica vital, se nos informó que no debemos seguir poniéndolo, por la presencia de Yomil y el Dany. Yo expliqué que este es un clip de valores éticos y estéticos correspondientes con la política cultural del país. Pero me respondieron que no es interés promover al dúo de marras”.

Uno podría preguntarse si no se trata de un malentendido, de una broma macabra, pero las palabras de figuras con la obra y el prestigio de Cruzata e Israel Rojas no dan margen a las dudas.

Lo más doloroso de la censura –además de las heridas que provoca por su torpeza e irreflexión– es que suele ser impersonal. Quién o quiénes decidieron –y le informaron a Cruzata– que “Música vital” no debe verse en la televisión cubana es un misterio que de seguro permanecerá oculto aun cuando pueda darse marcha atrás a lo decidido. Tampoco es probable que se diga abiertamente cuáles fueron los motivos para la descalificación. Aunque muchos los imaginen.

Dos meses atrás, entrevistados por OnCuba, Yomil y el Dany se preguntaban el por qué de la reiterada prohibición de sus clips:

“Cada vez que nos reunimos con alguien le hacemos las mismas preguntas: ¿por qué?, ¿qué estamos haciendo nosotros? Mucha gente se sienta a ver todos los videos que ponen en Lucas, por ejemplo, y después te sientas en el paquete y ves los videos de Yomil y el Dany y te preguntas por qué estos videos no los ponen por la televisión también.”

Sobre la censura, los artistas no se anduvieron con medias tintas:

“Cuando decimos que estamos censurados nos dicen que no, pero es que sí estamos censurados. Hasta nos suspenden los conciertos y nadie se entera. Eso nada más lo sabemos nosotros que hemos tenido que tragarnos este trago amargo todo este tiempo, y sin decir absolutamente nada.”

Uno pensaría que cantando con Omara y Buena Fe, hubiesen podido romper el cerco. Pero tampoco.

Preguntado hace dos años sobre la censura a los reguetoneros, a raíz de la grabación de un tema junto a Yomil y el Dany, Amaury Pérez respondió a OnCuba que “a la música no se le puede tener miedo”.

“Yo no creo en prohibiciones. Me dan urticaria”, dijo entonces el cantautor.

Como guinda del pastel, Israel Rojas ametralla la incoherencia de la reciente prohibición: “Yomil y el Dany pertenecen a la Empresa Ignacio Piñeiro. Son artistas evaluados y pertenecientes al catálogo del ICM. ¿Son legales para facturar, pero ilegales para cantarle a Cuba?

“Le ronca la mandarina”, cierra su comentario el líder de Buena Fe.

La mandarina ácida, podría agregarse.

Mientras, las reproducciones del clip en Internet y los comentarios a los post sobre la censura de “Música vital”, siguen creciendo.

Tomado de: https://oncubamagazine.com/sociedad/la-censura-la-mandarina-acida/

4 Replies to “De la censura y la mandarina ácida”

  1. la verdad q no entiendo nada, hay tremenda locura, quieren censurar a todos los reggaetoneros, quieren q el reggaeton desaparezca y eso no va a pasar, saludos Oscar, estaba un poco perdido pero estoy d vuelta.

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