Risas vs. llanto… o llegó Oshín

Multivisión le ha cogido el gusto a los dramas japoneses. Después de Comer es vivir & Clavel —y tras una breve pausa—, llega Oshín, ¡un clásico! de nuestras noches del Período Especial.

Un clásico con el que muchos lloraron y también —¿por qué no?— esbozaron alguna que otra sonrisa, por lo inusual de su dramaturgia y lo acentuado de sus penurias.

Un guiño a la nostalgia. Una respuesta, tardía quizás, a los deseos del público que, según fuentes de la Televisión, pedía el regreso de la laboriosa heroína hacía 25 años.

Pero no todo es alegría.

Como las otras, Oshín ocupa el espacio de las series humorísticas, una islita de entretenimiento en un mar de documentales y didácticos, que ya se tragaron la telenovela, desaparecida hace más de un año.

Nos abrieron el apetito con la quinta temporada de Pequeño papá, una sitcom sencillita, sin pretensiones, pero graciosa, para volver al plan mínimo.

En vez de proponer la oferta más completa, Multivisión reduce sus nichos de entretenimiento.

Poco a poco, Multivisión ha ido desterrando las ofertas más frescas, para hacer hincapié en las peripecias policiales, las desventuras médicas y la delirante fantasía de las series de vampiros (cuyo toque gótico y sublimación homoerótica no les quitan el aire de mala novela mexicana).

Incluso se ha ido de su «objeto social», programando la Revista de la Televisión Serrana y los documentales sabatinos de las siete. Algo fuera de su perfil, como ya apuntamos un día.

Cuando preguntas por qué no se pueden convoyar ambas series, nadie sabe dar respuesta.

Se infiere que sea porque en su repetición, al filo de las diez y media, no quepan dos seriados (por muy breves que sean: 22 y 30 minutos). La parrilla está muy atiborrada.

En otros bloques, el tiempo sobra.

Los esquemas de emisión del canal son un caos: horarios irregulares, retransmisiones implacables (al punto que vemos un mismo programa dos días seguidos, ejemplo: los de pseudo-reciclaje, cuyos objetos «reciclados» son comprados nuevecitos de paquete en las tiendas, a despecho de nuestra realidad fáctica; estos, a su vez, se repiten cada X semanas).

Los bloques son incoherentes: películas en las mañanas o la medianoche; documentales en las tardes; las series (en las que sobra violencia y falta variedad), compitiendo con los programas más populares de Cubavisión (lo cual en otro contexto sería normal).

En honor a la verdad, el horario de alta audiencia de la Televisión es muy breve. No tenemos aquí el pre-prime-time o las tardes, muy competitivas, de otros lares. O sea, queda muy poco tiempo para ubicar proyectos de alta demanda.

Algo que también padece Cubavisión, que, aunque quisiera, no podría darle mejores horas a determinados programas porque, sencillamente, ¡no los hay!

La programación se reduce de 8:00 p.m. a 10:00 p.m. Muy pocas personas sobreviven a esas horas, vencidas por el sueño o la necesidad de levantarse temprano al otro día.

Es de suponer que Oshín, como otros materiales japoneses, llegue por convenios de intercambio con la NHK. Pero las sitcom vespertinas tampoco se pagan. Por ende, valdría la pena diluir con algo de risas todo el llanto que nos espera los próximos ocho meses.

Oshín es una reizoku (telenovela japonesa) de 297 capítulos producida en 1983 y vista en Cuba diez años más tarde en episodios de 45 minutos. La versión actual rondará los 150.

Tomado de: Cubasi

One Reply to “Risas vs. llanto… o llegó Oshín”

  1. Ufffffffff creo que esto es un puro retrato de muchos comentarios que he publicado en el propio portal de la televisión cubana, comentarios que por cierto nadie lee.

    Indiscutiblemente la TV va de mal para peor, ese horario entre las 8 y 10 de la noche fatal, en cubavisión por ejemplo plagados con programas que vienen de la jornada matutina y otros que ni se por qué se encuentran en esos horarios como Lente Joven que casi esta en la media noche.

    Multivisión ha transitado también escalera abajo, unos inicios muy bien pero en la actualidad aunque sigue siendo lo mejor de la TVC deja mucho que desear, las mismas series una y otra vez, las mismas películas, los mismos documenteles, los mismos materiales… creo que evidentemente no hay de donde sacar o por lo menos esa es la imagen que nos dejan.

    ¿Acaso es normal que en Canal Clave un mismo programa lo retransmitan 9 veces durante la semana?, aqui también llegó el apocalipsis, los programas se desaparecen por semanas vuelven a aparecer y cuando te das cuenta son los mismos que hacía hace 2 meses, fatal, los mismos conciertos preferidos, los mismos videos, los mismos programas y super saturado con música cubana que aunque es la nuestra también por que no proponer de otros lares y así no tenemos que ver a leony torres en programas diferentes pero con el mismo video.

    Creo que la TV Cubana necesita un suero de nuevas ideas ¿para qué queremos tantos canales si al final los mismos programas lo vemos en varios canales?

    ufffffff Antón, ojalá este artículo tenga más suerte que los comentarios que posteamos varios usuarios en la página de la TVC.

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