Las series que debes ver en el 2019

The Umbrella Academy

El cómic de Gerard Way y Gabriel Bá nos gustó mucho en su día, así que teníamos ganas de ver esta adaptación con la fantástica Ellen Page al frente. Para empezar, ella sola como protagonista supera con creces al personaje del cómic. El punto de partida es muy X-Men: en un mismo día de 1989, más de cuarenta mujeres dieron a luz a niños con superpoderes sin ni siquiera estar embarazadas, y un multimillonario recluta a siete de ellos en una academia de superhéroes. La serie se pasa por el forro el meollo familiar y a cambio se entrega a un espectáculo visual al estilo Wes Anderson con un concepto global más arriesgado y potente. Como producto de ciencia ficción pura dejará fríos a muchos espectadores, pero su acierto a la hora de abordar el género de superhéroes desde una perspectiva nada trillada la hace merecedora de entrar en la lista de mejores series del año.

Sex Education

A medio camino entre The End of the F***ing World y Wanderlust, Netflix arrancó el año con otra dramedia británica sobre un estudiante con traumas sexuales por culpa de la relación con su madre, que es terapeuta de parejas y promiscua por filosofía. Lejos de escandalizar, la parte de comedia hormonada se cepilla el criterio de realidad desde el primer capítulo y, aunque tiene algunos hallazgos curiosos en las idas del olla del guión, no hace tanta gracia como para tirar de los 50 minutos por episodio. Sin embargo, si sigues adelante, en los personajes van apareciendo capas realmente interesantes que enganchan de verdad si te dejas llevar por el teenager que todos tenemos dentro.

True detective, temporada 3

Había grandes expectativas ante la resurrección de True detective después de su fascinante primera temporada y del bajón tremendo que dio en la segunda. Tras ver los primeros capítulos, nos cubre una niebla de indecisión. Por un lado, te atrapa por la milimétrica precisión con que se cosen las tres capas temporales –la caracterización de Mahershala Ali es de Oscar, como él mismo–, por el juego que se intuye con la fragilidad de la memoria del protagonista y porque los actores, después de un arranque de machos atormentados que da un poco de pereza, construyen unas relaciones tan turbias como atractivas. Por otro lado, es imposible no pensar que se parece muchísimo a la primera entrega, y surge la duda de si es un remake encubierto y profundamente innecesario. En función de cómo remate Nic Pizzolato (se quedó solo al frente del proyecto después de la espantada de Jeremy Saulnier en el tercer capítulo), decidiremos si es otra obra de arte o se queda en recuerdo de lo que fue.

La chica del tambor

En España hemos tenido que esperar a 2019 para ver esta miniserie de seis capítulos. Atrapa por la sorprendente química que surge entre el universo de espías del bestseller de John Le Carré y la personalidad de Park Chan-wook, un cineasta surcoreano adorado por la crítica por la maestría con que construye cada plano (si has visto Stoker, sabes a qué me refiero). Súmale que detrás están los productores de El infiltrado, que la estética setentera en escenarios como Londres, Praga y Atenas está logradísima, y que el trío protagonista (Florence Pugh, Alexander Skarsgård y Michael Shannon) es insuperable en atractivo y talento.

Mira lo que has hecho, temporada 2

La también conocida como ‘serie de Berto’ ha vuelto con el doble de penurias cotidianas para la pareja de padres: después del primer hijo, llega el embarazo gemelar. Por el camino también se multiplica la calidad y el empaque del conjunto porque acierta al ir mucho más allá de la gracieta al abordar los problemas familiares, y también porque utiliza los resortes de la comedia romántica clásica para armar el conflicto principal. Si a eso se suma lo divertido (y morbosillo) que es el juego de capas de realidad –Berto ha escrito una serie sobre Berto haciendo de Berto–, obtenemos un cachondo metadiscurso en el que el espectador también aporta sus propias vivencias. Aunque alguna subtrama se va de madre (esa iguana…) y hay una confusión innecesaria en las líneas temporales, a Alberto Romero le ha salido una temporada redonda que lleva el debate de los límites del humor a un ámbito mucho más creativo y chichoso.

El embarcadero

En el otro thriller que Álex Pina ha rodado antes de la T3 de La casa de papel se han cambiado las pistolas por las emociones, al estilo de The Affair. Con una fotografía deslumbrante, aborda el terremoto interior de una mujer que se queda viuda y descubre que su marido llevaba una doble vida con otra chica. Es complicadísimo mantener el tono cuando el meollo se construye sobre las pulsiones de los personajes, y tiene mérito porque a ratos largos lo consigue gracias al desnudo (emocional y físico) de los protagonistas y al empaque creativo de todo el equipo artístico. En otros momentos lastran los titubeos de los personajes de Verónica Sánchez (la viuda) y de Álvaro ‘Profesor’ Morte (el marido), así como los clichés hippies del de Irene Arcos (la amante) y la concepción demasiado folclórica de la Albufera valenciana. Pero cuando todo fluye, desborda en escenas realmente emocionantes. Cuando la parte policial va ganando terreno, la trama coge aire pero también se vuelve menos original. No es redonda, pero sí de una intensidad muy disfrutable…

Muñeca rusa

Como en Atrapado en el tiempo, la protagonista entra en un bucle que arranca en la fiesta de su 36 cumpleaños y, al cabo de un tiempo que puede ser muy corto o un poco más largo, muere cada vez de una manera distinta y vuelve a la casilla de salida, la fiesta de cumpleaños. De primeras cuesta ver material para 8 capítulos, pero solo hacen falta unos minutos para darte cuenta de que esta serie es otra cosa. Una cosa tremendamente interesante y difícil de definir. Natasha Lyonne (la amas incondicionalmente si has visto Orange Is The New Black), protagonista y creadora junto a Amy Poehler (Saturday Night Live) y Leslye Headland, marca un tono brutal entre la comedia pura y el drama profundo, con unos diálogos cachondos, incisivos, impredecibles. Oro. Hay verdadera filosofía sobre la vida, la muerte y la identidad, hay una aproximación al feminismo brillante y nada complaciente, hay una visión políticamente incorrecta (pero de verdad, no de palo) sobre la salud mental y física, y sobre todo hay humor de altísima calidad. Si no fuera pecado, diría que es la serie que habría escrito Woody Allen si el día de su 36 cumpleaños hubiera despertado con una vagina entre las piernas.

Instinto

El género del thriller erótico apenas se ha trabajado en series… Y por algo será. Bambú Producciones se zambulle con gusto en este charco de la mano de Mario Casas, con una historia de un tipo torturado que frecuenta locales de alto standing en el que se practica sexo con desconocidos… De primeras, el mix suena mucho más a 50 sombras de Grey que a Eyes Wide Shut, con el peligro que ello conlleva. ¿Carnaza deluxe o trama perturbadora y sensual? Ya veremos.

Juego de tronos, temporada final

Si es que ya lo sabes todo. Medio mundo espera seis monumentos televisivos para despedir la serie más mediática de todos los tiempos.

Tomado de: esquire.com

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