¿Sabias que puedes concebir ya estando embarazada?

Quedarse embarazada de nuevo durante la gestación es muy improbable, pero no imposible. Este fenómeno se denomina superfetación y consiste en que una mujer gestante conciba un segundo bebé. Te contamos cómo ocurre.

Beata Bienias es una mujer polaca que reside en Reino Unido, y que tras ocho años intentando quedarse embarazada de forma natural sin conseguirlo por padecer ovario poliquístico, obesidad, y quizás alteraciones en la ovulación, optó por una fecundación in vitro (FIV). Pero lo que no sabía es que cuando le hicieron la transferencia de un embrión por este método ya estaba embarazada de forma natural de mellizos. Así, los tres bebés crecieron juntos dentro de su útero sin más complicaciones que las propias de un embarazo múltiple. Este extraño fenómeno que pudiera parecer un milagro de la naturaleza es lo que se conoce como superfetación.

“Hablamos de superfetación cuando se produce una gestación múltiple asincrónica, es decir, dos embriones de diferente tiempo de vida. Es raro en nuestra especie y hay muy pocos casos descritos”, afirma el doctor César Lizán, Director Médico de las Clínicas Eva. Según la historia de la medicina solo ha habido 11, pero han existido: mujeres que estando en estado gestan otro bebé. Beata es una de ellas.

Según el doctor Lizán, el caso de esta mujer polaca se debe al proceso de estimulación ovárica que conlleva el tratamiento de fertilidad que hizo que maduraran varios folículos, y es probable que no llegaran a extraer todos. Eso ya es raro, pero también lo es que el endometrio, la cara interna del útero donde se implanta el embrión, esté tanto tiempo receptivo para alojar un segundo embarazo.

Cómo impide la naturaleza un segundo embarazo en paralelo

La naturaleza tiene sus propios mecanismos para impedir que una mujer que ya se ha quedado embarazada conciba otro bebé. “En teoría, el proceso de la implantación del embrión es muy preciso. Embrión y endometrio tienen que estar perfectamente coordinados y, aun así, el tiempo en el que se lleva a cabo, conocido como ventana de implantación, suele ser muy limitado. Además, con un embarazo los ovarios suelen quedar en reposo y no ovulan”, explica el doctor Lizán.

Por lo general, aunque en la superfetación los fetos suelen tener edades gestacionales diferentes, el parto de los dos bebés normalmente se produce al mismo tiempo

Desde el momento en que el espermatozoide fertiliza un óvulo, en el organismo de la mujer se suceden toda una serie de cambios hormonales para impedir que se produzca una nueva ovulación. Por ejemplo, empieza a producir gonadotropina coriónica humana (HCG), la hormona que detectan los tests de embarazo. Su función es mantener un aumento de la progesterona, que a su vez causa que los ovarios dejen de funcionar y evita la maduración de nuevos folículos.

Al mismo tiempo, se produce una especie de bloqueo que evita la comunicación entre las trompas de Falopio y el canal cervical con el útero para que no lleguen nuevos espermatozoides y que un segundo embrión se implante en el endometrio. Pero esto es la teoría. “Hay que tener en cuenta que la biología suele ser más compleja que los modelos que creamos para intentar entenderla”, nos dice el doctor César Lizán.

¿Por qué ocurre entonces la superfetación?

Las superfetaciones ocurridas de forma natural “son casos excepcionales, pero existen algunos descritos en la literatura médica. El funcionamiento de la ovulación humana conduce a la selección, habitualmente, de un único folículo por ciclo menstrual de la mujer. Cuando existe más de uno, suelen crecer de forma coordinada. Y cuando no lo hacen, el útero no suele permanecer receptivo para ambos. Por tanto, son casos completamente excepcionales”, afirma el doctor Lizán.

Un estudio de la Universidad de Valencia, publicado en Reproduction, Fertility and Development, concluyó que estos ‘embarazos dentro del embarazo’ pueden ocurrir cuando se produce un ruptura de la fase lútea y se bloquea la producción de progesterona, lo que podría generar un aumento de estrógenos y de la hormona luteizante. Resultado: una nueva ovulación. La mujer ovula más de un ovocito, no en la misma fecha, sino con días de diferencia, produciéndose dos fecundaciones con una diferencia de días, o incluso de dos a cuatro semanas.

Si durante la segunda ovulación la mujer mantiene relaciones sexuales, como el embrión aún es muy pequeño, los espermatozoides pueden ascender por el útero y llegar a las trompas de Falopio donde se encuentra ese segundo óvulo. Si se produce la fecundación, el nuevo óvulo fecundado viaja hacia el útero y tiene lugar así la segunda implantación, siempre que en el endometrio se produzca un error y permanezca receptivo más tiempo.

No obstante, la mayoría de las superfetaciones de las que se tiene constancia hoy se deben a los tratamientos de fertilización y a la estimulación ovárica. Lo habitual es que tras la administración de la hormona HCG para la maduración de los óvulos, estos se extraigan con una punción alrededor de 36 horas después. Si no ocurre la punción, esos folículos pueden seguir madurando durante tres o cuatro días, pero no todos al mismo tiempo. Como los espermatozoides pueden sobrevivir unos tres días en el cérvix, se puede producir una doble fecundación en diferentes fechas.

Algo parecido es lo que piensa el doctor Lizán que ocurrió en el caso de la mujer polaca: que tras la estimulación no se extrajo algún folículo durante la punción ovárica, de forma que ella ovuló de forma natural. Si mantuvo entonces relaciones sexuales y estas coincidieron más o menos en el tiempo con la transferencia de embriones procedentes del FIV, se produjeron dos embarazos de diferente procedencia: natural e in vitro.

Cómo se detecta que una embarazada se quede de nuevo en estado

Hoy estos casos se pueden diagnosticar con la ecografía del primer trimestre, cuando el ginecólogo observa que hay dos embriones creciendo, cada uno en su propia bolsa y con su propia placenta, con una diferencia de desarrollo y tamaño. Pero cuidado, eso no quiere decir que todos los embarazos múltiples en los que uno de los fetos es más grande que otro se daban a una superfetación. “Es una situación bastante habitual que exista algo de discordancia de peso entre dos gemelos, ya que es complicado que ambos reciban exactamente el mismo aporte sanguíneo a través de sus placentas”, explica Lizán.

En la superfetación, la ecografía muestra diferencias en el desarrollo de los órganos o estructuras de ambos fetos, y no solo de peso. Por ejemplo, en un feto de 8 semanas de gestación, el intestino delgado no se encuentra dentro de la cavidad abdominal, pero dos semanas más tarde, en la 10, ya crecen dentro de ella.

El parto: al mismo tiempo

En estos casos el embarazo, como ocurre con las gestaciones múltiples, se considera de alto riesgo. El parto de los dos bebés normalmente se produce al mismo tiempo, tanto de forma natural, como por cesárea. “Dependerá de muchos factores, pero los fundamentales serán las semanas de embarazo en las que se produzca el parto, cómo estén colocados los dos fetos, y el peso de los mismos. Cuando el parto se pone en marcha antes de la semana 32 de gestación, incluso se podría plantear hacer un parto diferido para mejorar la supervivencia del segundo feto”, señala el experto.
 

Otra rareza: el embarazo gemelar de dos padres diferentes

Es lo que se conoce como superfecundación heteroparental, y sucede cuando la mujer libera dos óvulos a la vez (como en los embarazos gemelares bivitelinos o bicigóticos) y cada uno es fecundado por espermatozoides de diferentes hombres. Esto sucede cuando la futura madre en el momento de la ovulación mantiene relaciones sexuales con dos hombres distintos, en solo unas horas de diferencia. La única manera de detectarlo es con una prueba de paternidad y un estudio del ADN de cada uno de los bebés.

Extraños casos de superfetación en la historia

Aunque se pueden contar casi con los dedos de las manos, te contamos algunos casos de superfetación que están registrados en la literatura médica y cómo se produjeron:

  • En unos anales históricos de Medicina se refiere el caso de una mujer en el siglo XVIII que dio a luz un niño blanco y, tres meses después, una niña negra. Según cuentan la mujer enviudó cuando esperaba un bebé, y al volverse a casar se quedó embarazada antes de parir al primer niño.
  • No obstante, el primer caso de superfetación del que sí hay una constancia científica se hace en 1932, publicado por Oskar Föderl.
  • Un estudio publicado en 2005 en la revista The Journal of Pediatrics explicaba el caso de una mujer de 32 años que se sometió a un tratamiento de reproducción asistida. La implantaron dos embriones, pero cinco meses más tarde los médicos comprobaron que existía un tercer bebé con tres semanas de gestación menos que los otros dos.
  • Jessica Allen, de California, se sometió a una FIV en abril de 2016 para gestar al bebé de una pareja china (en este estado de EE.UU. está permitida la gestación subrogada). La joven quedó embarazada, pero a las seis semanas de gestación le anunciaron que esperaba gemelos. Pensaron entonces que el embrión de la pareja china se había dividido en dos y que serían por tanto gemelos idénticos, univitelinos. Pero al dar a luz, observaron que no lo eran y una prueba de ADN confirmó que uno de los bebés era hijo biológico de Jessica, y el otro de la pareja china.

Tomado de: WebConsultas

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