¿Cómo es la mente de un bebé?

En las últimas décadas la investigación ha comenzado a derribar mitos referidos a la mente de los bebés. En este artículo hablamos de los más importantes, incluyendo algunos datos interesantes sobre su funcionamiento.

A lo largo de la historia se ha descrito la mente de diversas formas. Con los avances en la investigación y a través de ciertas disciplinas hoy conocemos más. Pero, ¿te habías preguntado cómo es la mente de un bebé? ¿Es igual a la de un adulto o un niño? Se trata de un tema fascinante que no lleva demasiado tiempo estudiándose de manera rigurosa.

Además, diversos autores a lo largo de la historia han visto a los bebés como adultos en miniatura y no como seres cualitativamente diferentes. Viajando por la historia también encontramos ideas curiosas; por ejemplo, Descartes opinaba que los bebés llegaban a estar atrapados en el momento presente, mientras que William James defendió que el mundo de los bebés se podía resumir en una confusión de zumbidos.

Con el tiempo y diversas teorías filosóficas, psicológicas y biológicas, el conocimiento y la reflexión se han hecho más certeros y profundos. Así, en este artículo trataremos de comprender un poco mejor cómo funciona la mente de los bebés y por qué y en qué se diferencia de la del adulto.

¿Cómo es la mente de un bebé según la neurociencia?

La neurociencia actual cuenta con medios que nos permiten destacar o descartar hipótesis pretéritas. A través de técnicas que miden la actividad del cerebro de los bebés, sabemos que son capaces de procesar información en plazos cortos. Entonces, cuentan con la facultad de captar diversas sensaciones y darles un cierto sentido.

Es así como los bebés pueden detectar estímulos inusuales, aunque no se centren en algo específico. Se trata de una facultad maravillosa y necesaria para el aprendizaje. Además, la ausencia de prejuicios hace que se le atribuya una creatividad potencial mayor.

Por otra parte, sabemos que el bebé cuenta con más neuronas que el cerebro adulto. A medida que nos vamos desarrollando se va dando un proceso denominado poda neuronal, en el que vamos eliminando conexiones y neuronas que no nos resultan tan útiles.

Por otro lado, tras analizar las conexiones de las regiones de la corteza cerebral del bebé, se vio que están mejor conectadas que en el adulto, sobre todo, en regiones dedicadas a las funciones ejecutivas. Esto resulta fascinante, podría ser precisamente uno de los fenómenos responsables de que seamos capaces de aprender tanto en las primeras etapas de nuestra vida. Nuestro cableado cerebral interno sería un elemento facilitador.

Por otro lado, así como en el cerebro adulto los neurotransmisores son importantes, en el del bebé también. En este sentido, su peculiar liberación haría que los bebés fueran menos selectivos filtrando estímulos.

Mitos sobre la mente del recién nacido

David Chamberlain, un psicólogo californiano, se ha dedicado a estudiar la mente de los bebés. En su libro La mente del bebé recién nacido hace hincapié en los mitos más destacados asociados con la mente del bebé. Te mostramos algunos:

  • Los bebés no sienten. Tal vez te parezca obvio que, si lo hacen, pero hace algunos años todavía se pensaba que no. De hecho, se consideraba que no era necesaria la anestesia para ellos. Pero si sienten, de hecho, lo hacen gracias, entre otros elementos, a su sistema nervioso central.
  • Los bebés cuentan con «un cerebro pobre». Gracias a la investigación sabemos que no es así. De hecho, cuentan con más neuronas que las de un cerebro adulto.
  • No son capaces de pensar. Claro que piensan. Ahora, lo hacen de manera diferente al niño o al adulto.
  • El recién nacido no necesita a su madre. Sí la necesita en cuanto al papel que juega como figura de apego; como referencia y fuente de cariño.

Por otro lado, la psicología perinatal nos ha mostrado la importancia de las relaciones del bebé para su futuro desarrollo. Mientras, el conductismo se ha centrado en cómo funcionan la habituación y la sensibilización. Ahora bien, gracias a estos y otros enfoques, hoy sabemos que el bebé cuenta con funciones que en el pasado se creían inexistentes.

El desarrollo de la mente del bebé

A medida que los bebés van creciendo, van cambiando. Algunos de estos cambios los apreciamos, mientras que otros son tan graduales o internos que pasan desapercibidos.

Por ejemplo, un niño de cero a dos años aprende a manipular objetos a través de los sentidos. Además, puede comenzar el gateo, tiene mayor acceso al lenguaje y comienza a desarrollar su apego. Entonces, la mente no va a ser igual a la de un niño de 3 años, ¿por qué? Sucede que al interactuar con el ambiente, el cerebro del bebé va cambiando, estableciendo nuevas conexiones y desechando aquellas que no son eficaces. Y, lo hace según la etapa del desarrollo en la que se encuentre.

Entonces, a nivel cerebral se dan diferencias mes a mes. Esto va a depender de los factores biológicos propios de niño y de su interacción con el ambiente. Así, cada hito favorece el desarrollo del bebé. Por ejemplo, según María Caballero, autora del libro Neuroeducación de profesores y para profesores, el gateo favorece la integración del cuerpo calloso, una estructura que une a ambos hemisferios. Como consecuencia, se desarrolla: un patrón, cruzado, el sistema vestibular y propioceptivo, la convergencia visual y el enfoque de los ojos, el sentido del tacto, la futura lateralización, y la escritura en un futuro.

En suma, la mente de un bebé es realmente fascinante, establece conexiones tras cada aprendizaje, necesita del otro para potenciar un desarrollo óptimo y, al no tener prejuicios, podría contar con una maravillosa capacidad creativa. Por otro lado, todavía nos quedan un montón de preguntas por responder y otras que ni siquiera hemos llegado a formular: la investigación está en ello.

Tomado de: La Mente Maravillosa

 

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