Voló como Matías Pérez !!!

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Uno de los personajes más célebres conocido en Cuba, cuya fama la ganó en un trágico accidente aéreo, es Matías Pérez. Siempre me inquietó este personaje desde pequeña cuando escuchaba a la gente decir “ese voló, como Matías Pérez”. La duda siempre me quedó. ¿Realmente existió Matías o no?

Según datan documentos históricos la primera ascensión en globo de un astronauta en Cuba ocurrió el 19 de marzo de 1828 y el mérito correspondió al Francés Eugene Robertson. A partir de ese momento muchos fueron los que probaron las ascensiones, llegando a convertirse en una moda entre los cubanos.

Cuentan que entre los más entusiasmados con la idea de volar estaba un portugués llamado Matías Pérez, establecido como toldero en La Habana. Corría el 12 de junio de 1856 cuando entre aclamaciones y sonrisas se elevó don Matías por vez primera. Se elevó, esta vez para luego retornar sin ningún problema.

El éxito de aquella incursión influyó en el ánimo del astronauta, a quien se le subió la fama para la cabeza muy pronto y partió mucho más confiado a su segunda experiencia, el 29 de junio del propio año. De nuevo se escuchó la algarabía de los concurrentes, los acordes de la orquesta y las exclamaciones de los admiradores.

Matías Pérez disfrutaba de su fama, cuando de repente se soltaron las amarras y el globo se fue elevando con rapidez, empujado por el viento cada vez más fuerte, muy pronto se perdió ante los ojos de los espectadores…. y como decimos los cubanos hasta el sol de hoy, ni globo ni astronauta se volvieron a ver.

Desde ese entonces surgieron versiones de esta popular anécdota y hasta canciones y poemas sobre la trágica desaparición de Matías, personaje que pesar de los años aun continúa entre nosotros y  tal parece existió de verdad.

En 1867 llegó a La Habana el más famoso de los aeronautas del momento, el francés M. E. Gogard el que había realizado más de 200 ascensiones en globo, realizando varias de ellas en Cuba ante la admiración de los habaneros. El intrépido francés sirvió de estímulo a muchos jóvenes de nuestro país, entre ellos se destacaba un joven portugués radicado en la isla, con antecedentes de marino mercante, pero que en aquellos momentos se dedicaba a la confección de toldos en su taller en la calle Neptuno, por cuya circunstancia era conocido de todos por el sobrenombre de “El Rey de los Toldos”.

Matías Pérez se vinculó estrechamente con Gogard en el tema de la aeronáutica, así leemos en la prensa, el 21 de mayo de 1856: “El valiente aeronauta Gogard a punto de recibir un baño de mar forzado en unión de su denodada esposa y de Matías Pérez, expresó “me llama la atención el entusiasmo del Rey de los Toldos, por los viajes aéreos”. La prensa publicó la siguiente noticia “Matías Pérez logró comprarle el globo “La Villa de París”, en el cual se propone efectuar muy pronto una ascensión por su cuenta propia.

El temerario Matías dirige una carta al Capitán General Concha, solicitándole permiso para efectuar la ascensión: “Excelentísimo Señor: Hallándome próximo a emprender mi próxima ascensión la cual he dedicado al comercio de La Habana con el cual hace unos once años estoy relacionado y establecido; después de las necesarias instrucciones que he recibido del hábil aeronauta E. Gogard, cuya certificación tengo el honor de incluir y deseando dar una prueba de evidente gratitud que me anima hacia una población en la que he hallado una acogida que me hace llamarle mi patria adoptiva”.

La prensa anunció la primera ascensión en globo de Matías Pérez, que se produciría en la Plaza de Toros, lugar donde se encuentra hoy el Parque de la Fraternidad. En medio del aplauso de la multitud su globo se elevó hasta lograr una gran altura; en ese momento comenzó a descender a gran velocidad, algún desperfecto se había presentado. El valiente y osado Matías trepó por las sogas y logró arreglar el escape de gas y descender a dos kilómetros del Cerro, anunciando su próxima ascensión.

Fue el 28 de julio. Allí se encontraba presente tanto el Capitán General, como toda la jerarquía civil, religiosa, militar y una entusiasta multitud.

Todo se desarrollaba a pedir de boca en cuanto a la parte festiva y decorativa, pero se notaba que se demoraba mucho la subida del globo. Pasadas las siete de la noche Matías Pérez se dispone a partir, pero no obstante, se observa en este y en las personas que le rodean ciertas dudas y al instante esa situación se relacionó con el estado del tiempo que no era el más favorable. Soplaban fuertes vientos del S.E. no queriendo defraudar la expectación de las miles de personas que allí fueron y esperaron pacientemente durante algunas horas para verle desafiar valientemente los elementos, insistió en remontarse haciendo alarde de una terquedad que habría de resultarle fatal.

El globo se elevó rápidamente y tomó en el acto dirección N.O., cuando la oscuridad comenzaba a reemplazar el resplandor del día. Las últimas noticias que de Matías Pérez se tuvieron fueron de su paso sobre el lugar donde hoy se encuentra el Castillo de la Chorrera, según informaron los hombres de la guarnición. El globo cruzó ya casi de noche sobre aquella fortaleza con dirección al mar y pronto no lo vieron más. Su breve paso por las alturas de la Ciudad de La Habana, hizo llegar en hojas impresas, un saludo a la mujer cubana:

Al dedicarles jóvenes hermanas
mi segunda ascensión, mi pensamiento
fijo en nuestras miradas cariñosas
en vuestro noble y nítido portento
sois en la vida perfumadas rosas
dais armonía al sonoro viento
y cuando intrépido a los aires suba
vivan – diré – las Vírgenes de Cuba.

De Matías Pérez, un protomártir de la aeronáutica en Cuba, solo quedó una frase popular que indica que alguien desapareció, se perdió, no ha sido visto últimamente, se fue, se esfumó: ¡Voló como Matías Pérez.!

 

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