Varicela, algo que debes conocer

varicela

La varicela es una enfermedad muy contagiosa, característica de la infancia, producida por el virus varicela-zoster (VZV). La mayoría de los casos se producen en niños menores de 10 años. La distribución de este virus es universal, y aunque hay casos durante todo el año, se observa un pico de incidencias en invierno y en primavera.

La primera vez que el virus infecta a una persona se produce la varicela. Después, el virus se queda latente en el cuerpo por un tiempo indefinido, y al cabo del tiempo puede reactivarse y expresarse en forma de otra enfermedad más grave denominada herpes zóster.

Cómo se contagia

La varicela sólo se transmite de persona a persona. El contagio puede ser por:

Contacto directo

  • Con las lesiones de la piel.
  • Por vía aérea, mediante las secreciones que son expulsadas del tracto respiratorio al toser o estornudar.

Contacto indirecto

  • A través de objetos contaminados (aunque esta forma es poco frecuente).

Al ser una enfermedad muy contagiosa, que se transmite con facilidad, es conveniente aislar al paciente para evitar que contagie a otras personas.

Síntomas y diagnóstico de la varicela

Tras el contacto con el virus, el periodo de incubación de la varicela suele durar dos semanas aproximadamente. Pasado este tiempo aparece fiebre moderada durante dos o tres días, cansancio, dolor de cabeza y falta de apetito. Todo esto seguido de la aparición de manchas rojizas y planas, que van adquiriendo relieve hasta convertirse enampollas o vesículas.

Cada ampolla pasa por una serie de fases: mácula, pápula, vesícula, pústula y costra. Cada una de las ampollas se encontrará en una fase independientemente de en qué fase se encuentre el resto. Las manchas comienzan a aparecer en el tórax, y se van extendiendo por todo el cuerpo, incluyendo boca, párpados, recto, vagina y vías respiratorias.

En los niños sanos se desarrollan unas 500 vesículas aproximadamente. Se trata de ampollas que causan mucho picor y que se rompen con facilidad. Las costras que forman se desprenden y desaparecen en unas dos semanas.

El 80–90% de las personas que convivan con pacientes y sean susceptibles van a contraer la varicela y, además, al tener una mayor exposición al virus, van a desarrollar un cuadro más grave.

Existen una serie de colectivos en los que la varicela puede causar complicaciones:

  • Niños con problemas de piel como dermatitis o quemadura de sol reciente (pueden llegar a tener más de 1.500 ampollas).
  • Niños prematuros o menores de un año.
  • Recién nacidos cuyas madres han sufrido varicela antes o durante el parto.
  • Personas inmunosuprimidas.

Diagnóstico de la varicela

La aparición de las ampollas y los demás síntomas son suficientemente característicos para reconocerlos. En caso de duda se puede analizar el líquido de las vesículas.

La varicela en situaciones especiales

Varicela en el embarazo

Es poco frecuente que las mujeres desarrollen la varicela durante el embarazo, ya que el 90% de los adultos están inmunizados contra el virus (bien porque han tenido ya la enfermedad, o bien porque han sido vacunados). Aunque, si ocurre, dependiendo de en qué momento se infecte la madre, los riesgos para el feto o el recién nacido son diferentes:

  • Varicela congénita. Cuando la mujer embarazada se infecta por primera vez con el virus en las primeras 20 semanas puede ocasionar graves malformaciones en el bebé, con importantes repercusiones sensoriales, motoras y psíquicas.
  • Varicela perinatal. Se asocia a la varicela materna ocurrida en las últimas semanas del embarazo.

Si la madre desarrolla la enfermedad entre 5 días antes y 2 días después del parto la varicela, que aparece en el recién nacido entre los días 5 y 10, es una de las formas más graves, y puede llegar a ser mortal.

Si la madre desarrolla la enfermedad antes de los 5 días previos al parto, el recién nacido desarrolla la varicela antes, en los primeros 4 días de vida, sin embargo, no es grave.

En el caso de que la madre desarrolle la varicela en el segundo o tercer trimestre, las consecuencias serán cicatrices en la piel del lactante y el desarrollo de herpes zoster.

Varicela en inmunodeprimidos

La varicela que afecta a las personas cuyo sistema inmunológico es débil es una de las infecciones más graves que pueden sufrir (sobre todo los pacientes con cáncer). Se desarrolla una varicela progresiva en la que se repiten las erupciones varicelosas, y en la que el virus se disemina por el cuerpo produciendo un fallo sistémico.

Posibles complicaciones en estos colectivos

  • Infección bacteriana de las lesiones cutáneas que pueden producir neumonía, entre otras complicaciones. Más frecuente en los niños inmunodeficientes.
  • Afectación del sistema nervioso central en forma de ataxia cerebelosa (un caso de cada 4.000).
  • Encefalitis varicelosa (un caso cada 100.000).
  • Varicela hemorrágica. Se producen hemorragias en las lesiones cutáneas. No significa un peor pronóstico.
  • Síndrome de Reye. Daño cerebral asociado frecuentemente al uso del ácido acetilsalicílico como tratamiento antitérmico en la varicela.
  • Artritis poliarticulares.
  • Síndrome de Guillain-Barré. Es un trastorno neurológico.
  • Otitis media aguda.

Tratamiento de la varicela

En el caso de una varicela en un niño sano, el propio cuerpo es capaz de combatir la enfermedad. Tan solo se requiere tratamiento para aliviar los síntomas. Se pueden emplear analgésicos, antihistamínicos, y cremas o lociones que alivien el picor. Es importante no suministrar aspirina (ácido acetilsalicílico), ya que se asocia con el desarrollo del síndrome de Reye. En su lugar se puede usar paracetamol.

La mayoría de las ampollas desaparecerán sin dejar cicatrices, excepto aquellas que resulten infectadas por bacterias a causa del rascado. Es conveniente aplicar compresas húmedas, y los baños tibios para limpiar las heridas originadas por el rascado y prevenir la aparición de infecciones.

En caso de infección bacteriana se deben administrar antibióticos.

Se utilizan medicamentos antivirales como el aciclovir (ACV) en una serie de casos:

  • Para las varicelas generales no se utiliza. Sí en caso de adultos y adolescentes con afecciones cutáneas, pulmonares, o aquellos que han  tomado esteroides recientemente.
  • En ocasiones también se prescriben a las personas que han contraído la enfermedad al convivir con pacientes, ya que experimentan una varicela más grave.

Para que sea efectivo se debe de administrar en las primeras 24 horas de la erupción. Bien aplicado contribuirá a disminuir el número y la duración de las lesiones vesiculosas.

Hasta que todas las ampollas hayan formado costra o se hayan secado, hay que evitar el contacto del paciente con otras personas, puesto que puede transmitir la enfermedad.

Pronóstico de la varicela

Es excelente cuando no hay complicaciones. Es una enfermedad que se resuelve en 10–15 días.

En los casos de ataxia tiene un buen pronóstico; suele remitir de manera espontánea. En cuanto a las encefalitis, presentan una tasa de mortalidad del 5% al 20%, y el 15% dejan secuelas.

En el 10-20% de los casos, la varicela va seguida, años más tarde, de la activación del virus durante un periodo de estrés, produciendo una enfermedad denominada herpes zoster, que consiste en una erupción vesicular dolorosa. Se produce generalmente después de los 50 años de edad en personas inmunosuprimidas. También es común en personas seropositivas para el VIH.

Prevención de la varicela

Existe una vacuna para la varicela. La vacuna previene la aparición de la enfermedad hasta en un 80% de los casos. De hecho, aplicar la vacuna dentro de las 72 horas tras la exposición al virus es entre un 90 y un 100% eficaz para prevenir la enfermedad. Los objetivos de esta vacuna son:

  • Evitar la propagación de la enfermedad.
  • Evitar sus complicaciones.
  • Evitar la reinfección posterior en forma de herpes zóster.

El modo de empleo de la vacuna de la varicela es:

  • En niños se administran dos dosis, una a los 12–15 meses de edad, y la segunda a los 4-6 años. (Aunque puede administrarse antes de los cuatro años, siempre y cuando hayan pasado tres meses desde la primera dosis).
  • A partir de los 13 años, todos aquellos que no se hayan vacunado, ni hayan tenido varicela, deben recibir dos dosis, con un intervalo de cuatro a ocho semanas.

Tomado de: http://www.webconsultas.com

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