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La política y la televisión están relacionadas desde hace un buen tiempo. No es peregrino sugerir que algunas de las mejores series de TV recientes han salido de esta relación, tanto aquellas que se han tomado “en serio” el contar el día a día del mundo político –la afamada The West Wing de Aaron Sorkin o más acá en el tiempo la tan exitosa como divertida House of Cards– como aquellas que respondían al mundo real como una suerte de propaganda– basta con ver la catarata de series de superagentes que salvaban el mundo al estilo 24 luego del atentado contra las torres gemelas del 11 de setiembre de 2001– y presentaban el universo político muchas veces como el villano a vencer o al menos como un ente impotente ante las amenazas globales.
Sin embargo, el tiempo pasa. Y atrás queda una respuesta tan visceral a la realidad geopolítica como podría ser precisamente 24 –donde el superagente Jack Bauer apilaba enemigos como quien baja patitos en fila en un puesto de feria– y surgen nuevas visiones, nuevos acercamientos al mundo de la política en TV y se permite, por primera vez, el incluir aspectos que hasta ahora habían sido evitados.
Así es que llegamos a Designated Survivor. La nueva serie de la cadena ABC que estrenará Netflix el próximo 6 de noviembre presenta la situación de Tom Kirkman, secretario de Vivienda de EEUU, quien en el Estado de la Unión (ese momento donde el gobierno a pleno se reúne) le toca en lotería ser el “sobreviviente designado”, esto es, ser el mandatario de turno alejado de dicha reunión para que, en caso de tragedia, pueda hacerse cargo. Y la tragedia ocurre.
Kirkman –protagonizado nada menos que por Kiefer Sutherland, el mismo que era Jack Bauer hace 15 años–se ve de repente transformado en el presidente de los Estados Unidos de América.
Y nosotros, los espectadores, lo acompañaremos en el proceso de asumir su cargo, de ver cómo se lo toman tanto él como su familia (integrada por la preciosa Natascha McElhone, Tanner Buchanan y Mckenna Grace) y cómo responde a su mandato lo que quedó del gobierno de Estados Unidos y el resto del mundo.
Un aspecto por demás novedoso –y qué indica cuánta agua ha corrido bajo el puente desde la caída de las torres gemelas– es la presentación que se hace del Ejército y las Fuerzas Armadas.
Hasta la fecha, habían sido presentados como los salvadores, la solución a los terroristas seguramente responsables del atentado (las abundantes y variadas temporadas de 24 así lo prueban, sin ir más lejos).
Sin embargo, aquí y ahora en Designated Survivor son una amenaza de golpe de Estado inminente y permanente para el protagonista, así como también un ataque directo a la democracia y al sistema republicano que ha elegido esta forma de solución para restablecer el normal funcionamiento de la sociedad.
Esto –transformar al Ejército en una amenaza más inmediata que los terroristas– posiciona a la serie en un lugar por completo distinto y es de agradecer a su creador David Guggenheim el valor al tomar esta decisión en cuanto a la narrativa de la serie.
Así como recientemente la comedia BrainDead presentaba el conflicto entre demócratas y republicanos en una sátira demencial que mezclaba absurdos políticos con horror de usurpadores de cuerpos, Designated Survivor se nos presenta como un complejo thriller político, pero no de acción y reacción o siquiera extremadamente realista, sino como un férreo alegato a favor de la democracia.
Tres motivos para verla
El elenco
A Kiefer Sutherland lo acompañan Natasha McElhone, Kal Penn, Maggie Q, Kevin R McNally y Virginia Madsen.
El argumento
El guion de Guggenheim y compañía no avanza por lugares evidentes y no descuida nunca a los personajes.
El homenaje
La serie rinde tributo a los filmes de la década de 1960 como El embajador del miedo en los que la traición y la conspiración estaban a la orden del día.
Tomado de: El Observador

Es una serie bien americana, la sigo y hasta el momento tiene buenas intrigas, así que se la recomiendo a los seguidores de series.