Si en algo se diferencia esencialmente una pareja de un buen amigo es en esos momentos de intimidad que hacen de la relación de pareja algo distinto a cualquier otro tipo de relaciones. Esos encuentros suponen una importante fuente de refuerzo que hace que la pareja se mantenga unida. Sin embargo, hay personas que evitan estos momentos de intimidad de una manera constante. Para ellos, las relaciones sexuales, lejos de suponer un aliciente para unirse más o seguir con su pareja, suponen un malestar intenso que hace que, en muchas ocasiones, se cuestionen seguir adelante con la relación. ¿Por qué aparece este miedo a la intimidad en pareja?
El miedo a la intimidad en la pareja se define como un temor persistente, caracterizado por elevados niveles de ansiedad, ante situaciones en la que el sujeto debe interaccionar de forma íntima con su pareja. Habitualmente este miedo suele aparecer especialmente ante situaciones de interacción sexual, pero en casos más acusado puede aparecer también en situaciones donde el afectado crea (o anticipe) que es el momento de mantener una interacción sexual, o simplemente en donde deba estar a solas con su pareja expresando su afecto.
El malestar causado por los elevados niveles de ansiedad hace que comúnmente la persona evite las situaciones de intimidad con su pareja, escape de ellas (poniendo excusas, disminuyendo el tiempo de interacción…), o bien las soporte con un alto nivel de malestar que impide la interacción íntima propiamente dicha o que esta sea satisfactoria.
Cómo se manifiesta el miedo a la intimidad en pareja
La forma en la que se experimenta este miedo queda manifestada a nivel de tres sistemas de respuesta:
- Sistema de respuesta cognitivo: la persona centra su atención en el malestar y no en el disfrute de la interacción con su pareja. Esto hace que asuma el rol de espectador, lo que produce una constante autoobservación de su comportamiento. Dentro de este tipo de manifestaciones se incluyen también los “debería…”, acerca de qué es lo que debería estar sintiendo o haciendo; los “y si…”, sobre lo que pueda ir mal; las lecturas de pensamiento acerca de lo que su pareja pueda esta pensando (“seguro que no le gusta mi físico”, “se está dando cuenta de que estoy tensa”), etcétera. Todas estas reacciones aumentan el nivel de ansiedad de la persona que lo padece, por lo que son incompatibles con el desarrollo normal de la respuesta de interacción especialmente sexual y en algunos casos también de la afectiva.
- Sistema de respuesta fisiológico: las funciones del sistema nervioso autónomo simpático se incrementan debido a la percepción de amenaza o ansiedad. Ejemplo de ello son el aumento de la frecuencia respiratoria, el incremento de la sudoración o la tensión muscular entre otras. La activación de estas respuestas puede provocar dolores en las relaciones sexuales o dificultar el desarrollo de algunas fases como la excitación o el orgasmo.
- Sistema de respuesta motor: nos referimos aquí a aquello que la persona hace o deja de hacer antes, durante y después de la interacción íntima. Ejemplos de estas manifestaciones son las evitaciones de las mismas, taparse ciertas partes del cuerpo, apagar la luz, mostrarse distante ante las mismas, etcétera.
Causas del miedo a la intimidad en pareja
Desde el punto de vista psicológico, la principal explicación ante un problema de miedo a la intimidad en pareja tiene que ver con elevados niveles de ansiedad interpersonal enfocados ante situaciones de interacción sexual íntima. Generalmente estas personas presentan de por sí un elevado rasgo de ansiedad que hace que interprete diferentes situaciones como amenazantes, entre ellas, aquellas que tienen que ver con las relaciones íntimas.
Al mismo tiempo, es frecuente que estas personas presenten elevados niveles de ansiedad de evaluación, que se traducen en un temor persistente a que se deriven consecuencias negativas de aquello que su pareja pueda pensar de él/ella.
En otros casos, a lo anterior pueden unirse problemas emocionales o psicopatológicos como son los bajos niveles de autoestima, los déficit de habilidades sociales, problemas del estado de ánimo (por ejemplo depresión) o trastornos de ansiedad complejos o trastornos de la imagen corporal, trastornos del comportamiento alimentario, etcétera.
Por otro lado, no debemos dejar de lado la influencia sociocultural del entorno en el que está inmerso el individuo y que podría explicar este problema. El canon de belleza de la sociedad (“no tengo cuerpo de modelo”), lo que socialmente se espera de él/ella (“soy un hombre y debería saber qué hacer en estos casos”) o la ideología (“estar a solas con un chico es pecado”), son sólo algunos de los ejemplos de las características del contexto que puede rodear al sujeto y que podrían explicar el miedo a la interacción.
Finalmente, especialmente en el caso de aquellas personas que presenten algún tipo de dolor durante la relación íntima, es aconsejable que acudan al médico para descartar causas biológicas que pudieran interferirles en las relaciones de tipo sexual.
Cómo solucionar el miedo a la intimidad en pareja
El miedo a la intimidad en pareja podemos enfocarlo desde dos puntos de vista, el de la persona afectada por este temor, o el de la pareja que sufre el miedo del afectado. Hay soluciones y pautas de actuación para ambos casos:
Qué hacer si soy yo el afectado/a
- Habla abiertamente de ello con tu pareja: es importante que tu pareja entienda lo que te está pasando con el fin de evitar otras interpretaciones que dificulten tu relación.
- Reflexiona acerca de qué es lo que te da miedo: para poder trabajar el problema es importante que conozcas la causa. Para ello, cuando empieces a sentir ansiedad, anota en un papel las características de la situación, qué piensas, qué sientes y cómo actúas. Esto te dará pistas acerca de los factores que están manteniendo tu problema. Si es posible, intenta también identificar la situación que posiblemente te lo originó o la primera vez en la que aparece. Este hecho reenfocará tu miedo y te ayudará a comprenderlo.
- Piensa que te hace sentir mejor y díselo a tu pareja: él/ella no deben actuar ni como tu psicólogo ni como tu adivino. Por ello, debes ser tú mismo/a quien exprese qué de lo que él/ella hace te ayuda más o menos.
- No evites ni escapes de las situaciones: esto aumentará de forma paulatina tu malestar. Gradúa aquellas situaciones que te dan miedo con el fin de que puedas ir afrontándolas poco a poco.
Qué hacer si mi pareja es el afectado/a
- Normaliza la situación: en un primer momento, debes tranquilizarle acerca de lo que está viviendo. Réstale importancia sin que deje de merecer atención.
- Ten paciencia: si le presionas, reprochas, etcétera, seguro que todo irá a peor y este problema empezará a afectar a vuestra relación.
- Facilita las cosas: si existen situaciones en los que él/ella se encuentra mejor facilítaselas al menos en un primer momento (por ejemplo apagar la luz si no quiere que veas su cuerpo).
- No le sobreprotejas ni fomentes sus evitaciones por miedo a perderlo; sin ser una pareja invasiva, de manera progresiva debes ayudarle a entender que la intimad es básica en toda relación de pareja.
- Si no lo entiendes pide que te lo explique. Es preferible que habléis abiertamente de ello y no te quedes con dudas. Para ello, sería bueno que los dos acudieseis a un profesional especializado.
