Algunas características que hacen a una persona «inmadura»

Puesto que relacionarse con personas con algún grado de inmadurez suele ser complicado, te mostramos aquí algunas claves sobre sus rasgos y la manera de abordarlas de modo que te resulte más fácil tratar con ellas.

Las personas inmaduras se caracterizan por no haber renunciado a ciertos deseos y fantasías de la infancia. De ahí que la falta de regulación emocional y el egocentrismo sean dos de sus rasgos más característicos.

La impulsividad y la falta de empatía también suelen estar presentes en este tipo de personas. Se dejan llevar por caprichos y evitan situaciones que les puedan resultar desagradables o aburridas, en mayor o menor medida. Incluso, tienden a imponer y exigir a los demás que piensen según su perspectiva.

Ahora bien, también es importante mencionar que a pesar de mostrar inmadurez emocional en la mayoría de las ocasiones, no siempre son así. Según el momento, destacan más unas características que otras. Veamos a continuación cuáles son esas que más inmadurez presentan.

«Algunas personas no han entendido que la Tierra gira alrededor del sol, no de ellas».

-Mafalda-

1. Falta de empatía

A las personas inmaduras no les suele resultar fácil ponerse en el lugar de los demás, de hecho muchas ni se lo plantean. Están tan acostumbradas a pensar en sí mismas que para empatizar con otros necesitan hacer todo un ejercicio de reflexión para inhibir su egocentrismo.

Debido a la falta de empatía, piensan que solo existe una visión del mundo, la suya, y en cuanto otra persona muestre desacuerdo piensan que está equivocada o la rechazan.

2. Falta de introspección

Es poco frecuente que las personas inmaduras dediquen tiempo a la autorreflexión. Pueden pasar su vida ignorando la posibilidad de observarse a sí mismos y aprender de sus errores. De esta forma, también desconocen cuáles son sus necesidades, objetivos y sueños más profundos.

3. Impulsividad

La alta impulsividad es una de las principales características de las personas inmaduras. Estas no suelen regular sus acciones ni emociones y tampoco piensan en las consecuencias ni a corto ni a largo plazo

A menudo, esta característica deriva en problemas con lo demás, tanto a nivel personal como laboral y, en ocasiones, en problemas para administrar sus recursos, como el dinero. De esta forma, puede que se embarquen en compras que no puedan asumir, ya que no evalúan de forma objetiva las inversiones. Por lo tanto, es frecuente que vivan con un gran número de deudas.

4. Tendencia a culpar a los demás

Una de las características de las personas inmaduras más común es la tendencia a culpar a cualquier otra persona por aquello que sucede. Esto es debido a su creencia en que lo hacen todo bien y no cometen errores.

Este tipo de personas no suelen responsabilizarse por nada de lo que hacen, piensan o sienten. Por lo tanto, cuando les conviene adoptan una posición de víctima.

5. Egocentrismo

Las personas inmaduras suelen pensar únicamente en sí mismas y, por ello, muchas veces creen que los demás también están muy interesados en su propia personalidad.

Se autoproclaman especiales. Son arrogantes y se sienten infalibles. No obstante, a pesar de parecer personas seguras y con alta autoestima, en el fondo son muy inseguras. De ahí, que necesiten constantemente sentirse admirados por los demás.

6. Aparición de rituales y caprichos

Las personas inmaduras se dejan llevar por aquello que les produce placer, lo cual puede pasar a tener una gran importancia en sus vidas.

Curiosamente, al contrario de lo que ocurre con sus acciones impulsivas, estos caprichos suelen aparecer de forma ritualizada y prioritaria. Por ello, una persona inmadura puede llegar tarde a una cita porque estaba viendo su serie favorita o porque tenía más interés en elegir bien su ropa que en ser puntual.

7. Especial importancia a la imagen pública

Las personas inmaduras suelen preocuparse demasiado por las situaciones que puedan afectar de forma negativa a su imagen pública. De ahí que acudan a ciertos lugares y emprendan proyectos con el fin de mejorar su popularidad.

Por regla general, este tipo de personas necesitan la aprobación de los demás, ya que lo reciben como una fuente instantánea de placer.

8. Aversión al aburrimiento

Dado que las personas inmaduras tienden a buscar su propio placer y bienestar, también tratan de evitar situaciones en la que no puedan encontrar esos tipos de sensaciones, como cuando experimentar aburrimiento o malestar.

“Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”

-Albert Einstein-

Tomado de: La Mente Maravillosa

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