Los 4 principios de la atracción

En muchas ocasiones nos cuesta identificar aquello que hace que otra persona nos atraiga, incluso podemos llegar a hacer una atribución errónea. Para entenderlo H.T. Reis definió sus cuatro principios de la atracción, que explicarían ese misterioso magnetismo entre dos seres

Según el psicólogo H.T Reis, profesor de Psicología de la Universidad de Rochester, los estudios y la literatura a disposición permiten establecer cuatro principios de la atracción entre las personas. Dichos principios son los de la semejanza, proximidad, reciprocidad y estrés.

La definición de esos cuatro principios de la atracción se basa en un examen, de manera principal, de las relaciones de pareja. Sin embargo, el autor defiende su funcionamiento en cualquier forma de relación interpersonal, que no involucre vínculos familiares.

Cada uno de los cuatro principios de la atracción nos habla de un factor que resulta determinante a la hora de categorizar al otro como alguien desagradable o atractivo. Todos muestran que en este etiquetado influye más la mente de la persona que etiqueta que de las características del otro. Tales principios son los siguientes.

Supongo que el sentir cierto interés por una persona engendra necesariamente la convicción de que es hermosa”.

-Geoffrey Rush-

1. Principio de semejanza

Este principio señala que las personas tienden a sentirse atraídas por quienes se parecen a ellas. De alguna manera esto contradice la idea de que “los polos opuestos se atraen”; en realidad, parece que nos gustan más aquellos con los que compartimos intereses, preocupaciones o motivaciones.

Este principio se basa en el trabajo de Donn-Byrne, quien formuló la llamada ley de la atracción, en 1971. Dicha ley señala que a mayor cantidad de elementos similares, mayor atracción hay entre dos personas.

La semejanza es uno de los principios de atracción por tres razones:

  • Quienes se parecen a nosotros están en mejor posición para validar lo que creemos pensar y ser, lo cual es gratificante.
  • Las semejanzas reafirman nuestros intereses y gustos. Vemos que los comparten más personas, de ahí deducimos que son válidos.
  • La similitud facilita que se compartan los mismos entornos y ambientes sin conflictos o sacrificios. Si a una persona le gusta el teatro y a otra los paseos largos, o bien los dos terminan haciendo cada actividad por separado o bien sacrificándose y participando en actividades que no les gustan. Si los gustos son similares, este sacrificio no tienen lugar o las actividades en compañía son más frecuentes y de mayor calidad.

2. Proximidad, otro de los principios de la atracción

El principio de proximidad establece que es más probable entablar una amistad o una relación amorosa con las personas que tenemos cerca -cerca de manera física o no física-. Compartir el mismo entorno -real o virtual- no solo facilita las oportunidades de interacción, sino que tiende a incrementar la simpatía mutua entre las personas.

En un experimento se le presentaron fotografías de personas desconocidas a un grupo de voluntarios. Luego se repitió lo mismo dos veces. La segunda vez, nuevamente las fotografías eran de desconocidos. La segunda vez, se incluyeron algunas fotografías presentadas en la primera tanda. Los voluntarios etiquetaron a los desconocidos que vieron dos veces como más simpáticos que el resto.

Pese a todo, si el contacto es extremadamente continuo, o demasiado prolongado, la atracción puede convertirse en aversión. Lo mismo ocurre cuando inicialmente hay antipatía y la proximidad se mantiene pese a ello.

3. Principio de reciprocidad

Otro de los principios de la atracción es el de la reciprocidad. Este señala que tendemos a sentirnos más atraídos por aquellas personas en las que percibimos mayor aprobación o agrado. Dicho de otra manera, nos simpatizan más aquellos a quienes sentimos que también les simpatizamos.

Esto se debe a que el sentirnos aceptados y aprobados por los demás nos genera una sensación de mayor seguridad, confianza y gratificación. Ser aceptado por otros genera una cadena de sentimientos positivos dentro de nosotros mismos. Por lo tanto, nos sentimos atraídos por la fuente de dichos sentimientos.

Según lo establecido por H.T. Reis, el principio de reciprocidad ejerce una influencia mayor que el mismo principio de semejanza. Llegamos a sentirnos atraídos por alguien que incluso no se parece mucho a nosotros si esta persona demuestra que nos acepta y nos trata con amabilidad.

4. Principio de estrés y ansiedad

Este es el más paradójico de los principios de la atracción. Señala que las personas tienden a gustarnos y atraernos más cuando estamos en unas circunstancias que nos generan ansiedad y estrés. O sea que si vamos navegando y aparece un tiburón, el capitán del barco de pronto nos resulta atractivo. O si alguien comparte con nosotros un salto en paracaídas, seguramente nos va a caer mejor.

Esto explica por qué bajo condiciones en las que nos sentimos atemorizados o amenazados, deseamos con mayor ahínco el contacto social. Esa compañía del otro nos proporciona seguridad y confianza, creando así un vínculo, el cual deseamos que sea positivo.

Todos estos principios nos hablan de atracción, mas no de afecto o amor. Es decir que son factores que inciden en esa especie de sintonía inicial con otras personas, pero no determinan la calidad ni la profundidad de una relación.

Tomado de: La Mente es Maravillisa

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