Las redes 5G, qué son y por qué deben importarnos

Hay varios expertos que han llamado la atención sobre las nuevas redes 5G, que están a punto de comenzar a implementarse en todo el mundo. Para muchos investigadores, esta tecnología causará una grave contaminación electromagnética con importantes consecuencias sobre la salud.

Desde hace algún tiempo comenzó a hablarse de las redes 5G. Estas son, obviamente, una tecnología de quinta generación que, sin embargo, tiene grandes diferencias con sus precedentes. Un buen número de médicos y de profesionales de la salud vienen alertando sobre sus posibles riesgos.

Los avances tecnológicos son totalmente irreversibles. Una vez alcanzado algún invento o descubrimiento, ya nunca hay marcha atrás. Mucho menos cuando ese avance lleva implícita una elevada inversión de capitales o involucra al poder económico de algún modo. Las redes 5G no serán la excepción.

La contaminación nunca debería ser el precio de la prosperidad”.

-Al Gore-

Sin embargo, desde muchos frentes viene llamándose a un gran debate colectivo al respecto. A juicio de muchos expertos, las redes 5G son una tecnología altamente contaminante, que puede causar graves efectos para los seres humanos y para todos los ecosistemas en su conjunto. Lo que se pide entonces es que al menos haya información suficiente sobre el tema.

¿Qué es la tecnología 5G?

La tecnología 5G es aquella que permite hacer conexiones inalámbricas entre todo tipo de dispositivos. Consigue una alta velocidad de conexión, que nunca antes se había logrado y tiene gran capacidad para tolerar altos volúmenes de tráfico.

En otras palabras, con las redes 5G se trabaja a toda velocidad, con una gran cantidad de dispositivos conectados simultáneamente. Esta tecnología también ampliará notoriamente el “internet de las cosas”. Esto es, el manejo de todo tipo de aparatos a distancia, solo con un teléfono móvil.

Hasta ahí, todo muy bien. El problema es que las redes 5G van a requerir un cambio en la infraestructura. Exigen la instalación masiva de miles de pequeñas antenas, cuyos tamaños van desde el diámetro de una moneda, hasta el tamaño de un frisbee. Por eso estarán por todas partes, funcionando todo el tiempo y, según algunos, generando una constante nube de radiación en crecimiento.

Uno de los puntos más problemáticos es que muchas de esas antenas tendrán que colocarse a ras de suelo. Probablemente habrá una distancia de menos de 100 metros entre una y otra, para garantizar una interconexión eficaz. Además, de acuerdo a la normativa vigente, nadie podrá saber exactamente dónde se encuentran ubicadas.

El efecto de las redes 5G sobre la salud

Aún no hay conclusiones definitivas sobre el efecto de las ondas electromagnéticas en la salud. Sin embargo, lo que sí hay es importantes sospechas al respecto. Por ejemplo, en el año 2011 la Organización Mundial de la Salud clasificó las microondas de los celulares como categoría “2B”. Esto significa: “posiblemente cancerígenas”.

Así mismo, existen varios estudios independientes en los que se afirma que dichas ondas producen estrés oxidativo generalizado. Este predispone a múltiples afecciones de salud.

La doctora Magda Havas, catedrática de ciencias ambientales de las universidades de Toronto y Trent, indicó que hay evidencias de que tales ondas alteran el funcionamiento de las células.

También está la investigación Mobi-Kids, un estudio que se adelantó con niños y adolescentes. Aparentemente, el electromagnetismo podría ser el responsable del incremento de los casos de tumores cerebrales en esa población. Los resultados no se han publicado en su totalidad aún.

¿Realidad o ficción?

Otro de los aspectos inquietantes de esta tecnología es que las redes 5G tienen un alto potencial para ejercer vigilancia sobre las personas. Su estabilidad, su volumen y su rapidez hacen que tengan la capacidad de hacer un seguimiento detallado de todas las acciones que realiza una persona. Es posible que recojan información hasta de cuántas veces abrimos el refrigerador o nos secamos el cabello.

También llama la atención el hecho de que principalmente dos países han declarado a las redes 5G como un asunto de Estado: China y Estados Unidos. Al parecer, hay una fuerte pugna por el control de esta nueva tecnología.

Actualmente, quienes defienden la idea de que esas tecnologías son inofensivas no han presentado ninguna evidencia que sustente esa afirmación. En cambio, sí han aparecido documentos oficiales que alertan sobre los posibles perjuicios de los campos electromagnéticos. Uno de ellos es el que publicó la Academia Europea de Medicina Ambiental en 2016.

Más allá de cualquier consideración, lo que todos necesitamos es que se nos informe ampliamente sobre el tema. Quienes llaman a un amplio debate sobre el tema están en lo correcto. Si es cierto o falso que las redes 5G causan o no causan daño, todos tenemos derecho a saberlo.

Mientras tanto, conviene tener precaución con el acceso de los niños a estas tecnologías. Por ello, desde aquí se hace un llamamiento, ya que vale la pena cultivar hábitos, momentos y espacios para desconectarnos.

Tomado de: La Mente Maravillosa

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