El amor va más allá de los números

El amor no sabe de edades, sabe de pasión, de atracción, de esa afinidad en unos mismos valores y de un proyecto de vida compartido. Más allá de las críticas y prejuicios sociales son muchas las parejas que logran afianzar su relación.

La diferencia de edad en la pareja sigue siendo a día de hoy foco de algún que otro prejuicio. Esa asimetría generacional entre dos personas que se aman sigue llamándonos la atención y despertando, a su vez, los más floridos comentarios. Abundan los que gustan de poner en duda esos sentimientos y los que ven, como no podría ser menos, intereses ocultos en dicha relación.

Emmanuel Macron y su esposa Brigitte, Harrison Ford y Calista Flockhart, Michael Douglas y Catherine Zeta-Zones, Hugh Jackman y su esposa Deborra-Lee Furness… Todos ellos son unos pocos ejemplos de esas parejas de la esfera pública en las que  15 o 20 años de diferencia no han supuesto barrera alguna para erigir una relación consolidada y hasta feliz.

Ahora bien, a pesar del aparente avance en muchos de nuestros códigos sociales, ni siquiera esas figuras están a día de hoy exentas de ciertas voces críticas. Un ejemplo de ello es el hecho de que se siga viendo con mejores ojos que sea el hombre quien supere en años a su pareja que a la inversa. Si el salto generacional lo encabezan ellas el prejuicio es mayor.

Por otro lado, la investigación sobre este mismo tema nos señala algo interesante sobre lo que reflexionar. A día de hoy, el peso de la desaprobación social sigue siendo en muchos casos objeto de ruptura en la pareja.

El amor es ciego y no entiende edades, dice el viejo refrán. Y es cierto, sin embargo, en nuestro inconsciente colectivo valoramos que si surge el flechazo, lo haga con alguien de nuestra misma generación. 

«El amor no se ve con los ojos, sino con la mente, y por eso Cupido está pintado ciego».

-William Shakespeare, El sueño de una noche de verano

Diferencia de edad en la pareja: ¿de verdad importa?

La diferencia de edad en la pareja suele ser a menudo un gran reto para los propios protagonistas. Lo es básicamente por el estigma y la desaprobación que perciben de su entorno. Existen estudios muy recientes llevados a cabo por expertos en el tema como los doctores Brian Collisson y Luciana Ponce De León, de la Universidad de San Diego que nos señalan lo siguiente:

  • La relación entre dos personas con una diferencia de edad entre 15 y 20 años experimenta lo que se conoce como inequidad percibida.
  • La inequidad percibida está construida a base de prejuicios sociales. Los más comunes es pensar, por ejemplo, que el hombre o la mujer mayor que su pareja busca con esa relación alcanzar cierto estatus y ser admirado (sobre todo en el caso de los hombres). Asimismo, tener una pareja más joven reafirma en cierto modo, el sentido de conquista y también de autoestima.
  • Por otro lado, esa persona de menor edad busca según la teoría de inequidad percibida sentirse protegido y cubrir el vacío de una figura maternal o paternal. También, y como no podía ser menos, existe el estereotipo de que una relación entre dos personas con una gran diferencia de edad se sustenta por el interés, y en concreto, por la posición económica de aquel que tiene más años.

El peso del estigma va perdiendo fuerza

Bien es cierto que tras la diferencia de edad en la pareja puede existir en algunos casos un interés oculto. Búsqueda de estatus, interés monetario, de seguridad y protección, etc. No obstante, el amor en generaciones asimétricas se da con más frecuencia de lo que pensamos y estos romances que se inician de forma inesperada, acaban sorteando en muchos casos esos estigmas sociales hasta afianzarse en vínculos sólidos.

Cabe señalar que aunque cada vez se acepte mucho más la relación entre un hombre mayor con una mujer más joven, aún existe cierto estigma con esa mujer de mayor edad que convive con una pareja de menos años. También ocurre lo mismo con las parejas de gais y lesbianas, ahí donde el prejuicio, por término medio, es doble.

En el amor lo que importa son los valores, no los números

Más allá del estigma social, el reto que suelen presentar este tipo de parejas es el hecho de pertenecer a dos generaciones diferentes. Ese contexto social diferenciado implica a veces que cada uno tenga unos valores, un tipo de educación, un grupo de amigos muy distintos y la necesidad de frecuentar ambientes que no casan con los del otro.

Algo así suele darse cuando la diferencia de edad se acerca o supera los 20 años. Ahora bien, todo ello son desafíos que pueden ir trabajándose con el tiempo siempre que exista armonía. y se respeten a su vez, los 4 pilares de toda relación exitosa:

  • Tener un mismo proyecto de vida.
  • Compartir unos mismos valores.
  • Vida sexual satisfactoria.
  • Tener caracteres complementarios.

Para concluir, la diferencia de edad en la pareja es, en muchos casos, un puente que sortear entre dos donde pasar obligatoriamente por encima de prejuicios sociales y comentarios mal intencionados.

Bien es cierto que el amor nunca es fácil, que hay obstáculos, retos en los que trabajar y desafíos a los que encarar; pero si se hacen en conjunto y el compromiso es firme, todo puede lograrse.

Tomado de: La Mente Maravillosa

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